La política sonora de la naturaleza

 

Música, ecología y activismo indígena en el Perú andino

Por Joshua Tucker

En el Perú andino no existe ningún movimiento político indígena. Al menos esta ha sido la visión de consenso generalizada en el mundo académico desde los años 90, cuando las manifestaciones organizadas por los partidos indígenas sacudieron los cimientos de los países vecinos de Bolivia y Ecuador. Desde entonces, el Perú ha sido un caso aparte en la región, uno de los principales países andinos, en el que la mayoría de las personas tienen antepasados indígenas, pero donde pocos asumen una identidad indígena. 

Al visitar Radio Quispillaccta, una emisora comunitaria AM de Ayacucho, ciudad situada en el sur andino, lo erróneo de esta idea se hace evidente. Nos muestra que hay que considerar cuidadosamente la definición de lo político y el lugar donde buscamos identificar sus operaciones. Rodeados carteles que anuncian reuniones indígenas activistas y festivales indígenas en las comunidades rurales de habla quechua, el personal de Radio Quispillaccta plantea un cambio profundo en las actitudes locales. Además, lo hacen a base de emisiones que se centran en la música chimaycha de su propio pueblo, presentándola como parte de una ética propia. Si antes el chimaycha era inexistente en el paisaje sonoro urbano de Ayacucho, actualmente se ha convertido en un género de moda y en un símbolo de afirmación de la cultura quechua para los jóvenes migrantes indígenas, que constituyen la mayoría de la población de la ciudad. La emisora ayuda a encauzar el debate sobre la autodeterminación indígena, que se ha visto últimamente fortalecido. De este modo, nos puede mostrar de qué manera los líderes locales organizarán sus luchas en los próximos años.

Mi proyecto de investigación actual sigue a las personas, ideas y tecnologías mediante las cuales se organiza la escena chimaycha. Mi idea inicial no era ésta, puesto que cuando regresé a Ayacucho en 2011, después de varios años de ausencia, solo quería continuar con una pista que se me había perdido en mi investigación doctoral en los años 2000. En esa época, había entablado amistad con Marco Tucno Rocha, un artista de chimaycha y el fabricante más conocido de guitarras chinlili, que acompañan a esta música. Pocos habitantes de la ciudad hubieran podido reconocer este estilo estéticamente complejo y esotérico, y muchos menos se hubieran declarado aficionados a él. Esta música se difundía principalmente entre los migrantes provenientes de las pequeñas comunidades indígenas rurales cerca del valle del río Pampas.

Sin embargo, me quedé fascinado por el contraste entre el registro vocal alto y poderoso y el tono brillante del acompañamiento del chinlili, que parecía salir de una caja de música, y por la intensidad de las metáforas de las letras, llenas de cuentos de desengaño amoroso y abandono. Cuando regresé para preguntar qué había pasado con esta música rural en esa ciudad cada vez más moderna, me encontré con una respuesta inesperada: el chimaycha se había convertido no solamente en una característica imprescindible de las afueras rurales de Ayacucho, sino también en una parte de un movimiento político indígena que había estado ausente de la región hasta hacía poco más de una década. Sin olvidar de la resonancia ecológica de este género musical, que desempeñaba una papel crucial en esta dinámica.

El chimaycha siempre ha sido un idioma ecocéntrico. En su origen, formaba parte de una red que aunaba los ciclos humanos, animales y ambientales para crear el tipo de sistema que el antropólogo Steven Feld llamaría una acustemología; es decir, una manera sonora de experimentar el conocimiento ecológico. Los adolescentes solteros cantaban chimaycha con fines principalmente amorosos, lo que llevaba a asociar el género con la trashumancia anual, cuando se conducían a los animales entre los llanos altos y fríos y las cuencas tropicales, según la estación. La trashumancia era labor de adolescentes, y los largos días lejos de la supervisión de los padres les ofrecían numerosas oportunidades para conocer a otros jóvenes, coquetear y organizar fiestas nocturnas de música. El chimaycha llegó a asociarse con una serie de lugares esparcidos por el paisaje serrano. Cada uno de estos lugares constituía un centro de actividad pastoral según la estación del año. La canción andina se concibe siempre en términos metafóricos sobre la naturaleza, por lo tanto era inevitable que la chimaycha evocara los pájaros, mamíferos, accidentes geográficos y ríos que ocupaban los mismos espacios en los que se cantaban dichas canciones. De este modo, el chimaycha ilustraba el cambio de estación, la subsistencia pastoral, la geografía comunitaria y el ciclo de vida humano –especialmente el acto de encontrar pareja– como diferentes elementos de un único ecosistema indisoluble.

Aún así, el chimaycha no se hubiera llegado a su estado actual si no hubiera sido por la mediación de los trabajadores de ayuda externa y los intelectuales de la comunidad. Poco tiempo después de la reapertura en 1959 de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), las organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajaban en colaboración con el Centro de Capacitación Campesina (CCC), perteneciente a la universidad, llegaron a las comunidades rurales pobres como Quispillaccta. Promovían principalmente las mejoras de cultivos, irrigación y otros tipos de proyectos de desarrollo parecidos. Además de esto, el CCC estableció también un programa de radio en lengua quechua, donde pasaban grabaciones de campo hechas por y para los músicos rurales con grabadoras prestadas. Este programa de radio ayudó a fomentar la creación de una escena musical donde se interpretaba chimaycha por músicos jóvenes que deseaban escucharse en la emisora, y lo que fue aún más significativo, se estableció un archivo de grabaciones de música tradicional en cinta.

Este hecho dio otro tipo de frutos en los años 1990, después de que cerraran el programa del CCC. Los proyectos de desarrollo habían fortalecido la economía de Quispillaccta, creando más oportunidades para los niños, y ya en el año 1992, la comunidad acogió una ONG poco usual. Fundada por las hermanas quispillacctinas Magdalena y Marcela Machaca, agrónomas egresadas de la UNSCH, la Asociación Bartolomé Aripaylla contaba con un personal completamente quispillacctino. Promovía el conocimiento agrario indígena como herramienta para enfrentarse a los conocimientos aceptados de la agronomía académica y disponía de recursos para mitigar los efectos locales del cambio climático. También apoyaba las tradiciones culturales como el chimaycha, a través de la que se enseñaba y trasmitía dichos conocimientos. En el momento en el que se creó Radio Quispillaccta, al principio del milenio, la ABA ya estaba en contacto con los actores comprometidos con el movimiento indígena global, y los miembros de la asociación se dieron cuenta de la necesidad de convertir la administración ambiental y la diferencia indígena en los dos pilares centrales del movimiento regional por la autodeterminación.

Si sintonizan Radio Quispillaccta, escucharán noticias comunitarias, programas sobre derechos humanos y técnicas agrarias, exhortaciones sobre el valor de las tradiciones indígenas y mucha chimaycha. Sin embargo, no todo es tradicional, pues el estilo antiguo compite con una versión urbana que se inspira en el pop comercial, y tiene poco que ver con la vida en la comunidad. De todos modos, el personal de Radio Quispillaccta lo acepta como parte de un proceso mediante el cual los jóvenes quechuahablantes encuentran su medio de expresión y definen sus valores como personas indígenas, que se mueven entre los dos polos del ecocentrismo centrado en la comunidad y los cambios dinámicos de la vida indígena urbana.

¿No existe ningún movimiento indígena en el Perú andino? Tal vez no en los centros políticos nacionales. Pero quizás no sea el lugar mejor indicado donde buscar.

 

Joshua Tucker es Dean’s Assistant Professor de Música en Brown University. Está terminando de escribir un libro sobre la relación entre la música, la ecología y las políticas indígenas sociales en el Perú andino.  

Este artículo fue traducido desde el inglés por Amanda Black.     

 

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