Yacyretá

Construyendo futuro

Por Oscar Thomas

Foto por Oscar Thomas. 

Ver la galeria de fotos.

En 1973 se firmó el Tratado de Yacyretá entre Argentina y Paraguay. Se procuraba construir una de las más importantes centrales hidroeléctricas de llanura del mundo sobre el río Paraná, el más caudaloso de América del Sur.

 La opción por una hidroeléctrica era clara. Se entendía que el petróleo, como combustible fósil, debía ser reemplazado por una fuente renovable.

 La etapa de construcción de la hidroeléctrica pudo concluirse con mucho esfuerzo. Se logró tras 34 años de trabajos en el periodo de los años 1978 al 2011. La obra fue inaugurada en el año 1998 con un nivel de embalse de 7 metros por debajo de su nivel definitivo de diseño, produciendo el 60% de la energía prevista. Solucionando esta cuestión se lograría la producción máxima de energía eléctrica. Resolver la problemática requería la realización de una cantidad importante de obras de ingeniería y de arquitectura cuyo objetivo sería posibilitar, en principio, la adaptación del hábitat de los pobladores de la región circundante al nuevo nivel del embalse. Se trataba de las provincias argentinas de Misiones y Corrientes así como de los departamentos paraguayos de Itapuá y Misiones. El área del embalse alcanzaría 1.500 km2.

Yacyretá ya se había hecho cargo de construir un importante puente sobre el río Paraná uniendo ambos países. Faltaba la transformación de la región circundante. Las ciudades habían tenido un crecimiento acelerado sin ningún tipo de planificación previa, contaban con una población de 700.000 habitantes, de las cuales unas 80.000 personas habitaban las zonas costeras que afectaría el recrecimiento del embalse, bajo condiciones insalubres y con recurrentes inundaciones. El medio ambiente tendría cambios que alterarían su equilibrio.

Soy de la provincia de Misiones, Argentina, y Arquitecto. Me propuse aprovechar la oportunidad para transformar positivamente la situación de esas 80.000 personas que serían afectadas y también mejorar urbanísticamente las dos ciudades más importantes de la región, como Encarnación y Posadas, cuya implantación tenía una vinculación no resuelta con el río Paraná.

Tenía en que sustentar mi accionar. La región tenía una destacada historia de proyectos humanos de relacionamiento con el río. Durante los siglos XVII y XVIII los jesuitas y los indios de lengua guaraní conformaron más de treinta asentamientos urbanos sostenidos por la explotación racional del agua, de la tierra y de la producción de diferentes ganados. Para ello habían dispuesto la utilización de los arroyos para provisión de agua para el consumo, la pesca, la navegabilidad y como recurso energético -ruedas y molinos hidráulicos-. Pensé que la historia era memoria y laboratorio de experiencias.

Había que responderle a Paraguay y a mi país que requerían de mayor producción energética. Terminar la represa sería la respuesta adecuada. Para la región el buen funcionamiento del emprendimiento de Yacyretá significaría la garantía para las inversiones necesarias.

Mi provincia es el agua de los ríos y arroyos, la tierra colorada y la selva. Ningún elemento del hábitat debería ser perjudicado. La conservación de la calidad del agua sería uno de los objetivos más importantes.

Se conformaron 1.500 km2 de reservas ecológicas compensatorias por las tierras inundadas por el embalse del río Paraná. Las acciones realizadas fueron explicadas a todas las comunidades de la región.

El pasado de la región siempre estuvo presente como elemento identitario. En el museo de Ayolas se implementó la conservación de las piezas arqueológicas obtenidas a través de los estudios realizados previamente al desarrollo de las obras. Las etnias guaraníes y kaingang dejaron huellas de sus modos de vida y enseñanzas para relacionarnos con la naturaleza.

Las ciudades de la región serían renovadas. En Paraguay tendrían grandes cambios Ayolas, Santos Cosme y Damián, San Juan del Paraná, Carmen del Paraná, Cambyretá y Encarnación. Por su parte en Argentina formarían parte del proyecto las ciudades de Ituzaingó, Posadas, Garupá y Candelaria. Para cada una de ellas se conformarían planteos de reformas urbanas acordadas con los gobiernos locales, que darían lugar a la integración de los distintos sectores de la ciudad. Se trataba de enclaves compartimentados por arroyos y la ausencia de la infraestructura vial necesaria. Por medio de diversos puentes y grandes avenidas se replantearía toda la circulación vehicular y de los medios de transportes. Se le daría respuesta al crecimiento futuro proveyendo un nuevo equipamiento en el área hospitalaria, la educación, la administración pública, la seguridad y los servicios, y dotando de importantes áreas recreativas, paseos, plazas y costaneras. Se estructuraría una nueva relación con el paisaje y fundamentalmente con el río Paraná. El resultado sería la formación de frentes urbanos costeros. El acceso al agua estuvo a disposición de todas las clases sociales. La ciudad sería entendida como una totalidad.

La población afectada por el emprendimiento de Yacyretá fue atendida con programas de asistencia social y de salud, y trasladados a complejos habitacionales que contaban con todas las infraestructuras, servicios y equipamientos comunitarios, armónicamente integrados a la ciudad. Las comunidades indígenas tuvieron viviendas de materiales duraderos, escuelas bilingües y servicios asistenciales. A todos se les adjudicó la propiedad de la tierra.

Todas las ciudades intervenidas se expandieron hacia el río. Encarnación se ha convertido en la ciudad balnearia. Posadas ha aumentado considerablemente la visita de turistas. Los sectores urbanos y rurales tuvieron garantizados sus desplazamientos a las ciudades mediante la construcción de nuevas rutas y puentes para el cruce de los arroyos.

Revisando todo lo realizado en una década pienso que el emprendimiento hidroeléctrico Yacyretá constituyó un fuerte impacto regional. La única posibilidad de terminar su construcción y alcanzar la mayor productividad energética fue entenderlo como la forma de mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes de la región proveyéndolos de una infraestructura que hubiera sido imposible concretarla sin el aporte de la empresa hidroeléctrica. También pienso que en los nuevos emprendimientos hidroeléctricos proyectados para la región deberá tenerse en cuenta la experiencia realizada, siendo así la población apoyará la construcción de estas nuevas obras sólo con la simultaneidad de la realización de las obras necesarias para mejorar el nivel de vida cotidianos. 

Oscar Alfredo Thomas es Director Ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá por Argentina. También actualmente es Presidente argentino de la Comisión Técnica Mixta Argentino-Brasileña para la construcción de las Hidroeléctricas de Garabí y Panambí; y Delegado Argentino de la Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná, Hidroeléctrica Corpus.