Chinos-Mexicanos: Bilingüismo Pictográfico en la región del Soconusco, México

Por María Cristina Manzano-Munguía, Liliana Juárez Palomino y Jorge Gómez Izquierdo

En las Américas se conserva un creciente acervo histórico de fuentes primarias y secundarias, que ilustran las múltiples y fragmentadas experiencias de los chinos y chinas en México. Además se mantiene información sobre aquéllos que viven en los Estados Unidos, Canadá, el Caribe, Europa, África y en otros países de LatinoAmérica.  Aquí nos interesa ilustrar la práctica de un bilingüismo pictográfico entre los chinos-mexicanos que viven en la región del Soconusco al Sur de México, específicamente en Mazatán, Chiapas lugar en donde hemos realizado trabajo de campo desde el 2016 (ver Mapa 1). Los mismos pobladores de chino-mexicanos nos han narrado sobre la llegada de los primeros migrantes chinos a esta región y cómo se fueron asentando en el municipio de Mazatán, Chiapas, y desplazando a otros como Acocoyahua, Cacahoatán, Ciudad Hidalgo, Escuintla, Huehuetán y Huixtla (ver mapa 1). Actualmente en Mazatán habitan descendientes de la segunda, tercera, cuarta y hasta quinta generación de los primeros once chinos que llegaron al Soconusco. Precisamente aquí notamos que cuando uno habla sobre bilingüismo, uno piensa en palabras, pero las experiencias de la población de chino descendientes en Mazatán nos indica que también hay un bilingüismo pictográfico.

Mapa 1: Ubicación de la Región del Soconusco y Mazatán, Chiapas, México

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cdaRegión del Soconusco

saMunicipio de Mazatán

Fuente: INAFED

http://www.inafed.gob.mx/work/enciclopedia/EMM07chiapas/municipios/07055a.html

Los abuelos o bisabuelos de los chinos-Mexicanos en Mazatán llegaron a Chiapas a finales del siglo 19 huyendo de la guerra, las epidemias y la pobreza. Muchos vivieron su traslado ilegal en barcos mercantes, sin duda sus experiencias están marcadas por el desplazamiento forzado, la violencia, discriminación y lucha por mejorar sus condiciones de vida y la de sus descendientes. Como Conchita Wong nos comentó sobre su abuelo, Papá Tin (Agustín Wong) (primera generación) cuando llegó a esta región del Soconusco (ver Foto 1):

[...] once chinos llegaron [a México], estaban huyendo de la pobreza, la miseria en su tierra [Guangzhou] y subieron a un barco que llegó a Chiapas. El capitán abrió la puerta y dijo: "sálganse y naden. Si sobreviven bien, si no que Dios me los bendiga" [...] y así se fueron nadando. Todos llegaron sanos y salvos a la costa [los once chinos]. Algunos se quedaron en Tonalá, en Pijijiapan se fueron repartiendo pero también se buscaban y ayudaban entre ellos (Entrevista a Conchita Wong, 2015).

Foto 1: El Abuelo Tin (Agustín Wong) Primera generación de Conchita Wong en Mazatán, Chiapas.

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Fuente:  Foto de Conchita Wong

 

Esta primera generación de chinos pudieron hacerse de sus propios negocios a partir del dinero que ingresaron a México o a través de las redes que incluían su conexión con China (mainland). Otros además obtuvieron dinero a través de prestamistas chinos (por ejemplo,  de la logia masónica china ) o mexicanos por lo que pudieron iniciar algunos negocios como tiendas de abarrotes, comercio de ropa o de importaciones y algunos restaurantes.  Sin embargo, la gran mayoría laboró en condiciones de explotación como mineros, peones, y trabajadores de la construcción (principalmente del ferrocarril); otros se dedicaron al comercio ilegal (contrabando a pequeña escala entre China, México, los Estados Unidos, Latino América, Canadá, y el Caribe). Por ejemplo, comerciaban de manera ilegal opio, inmigrantes, joyas, entre otros.

 La gran mayoría enfrentó el racismo y la  discriminación del movimiento antichino en México (sobretodo durante la primera mitad del siglo 20). El abuelo de Conchita Wong, por ejemplo, fue objeto de acoso, burlas y constantes comentarios xenofóbicos,como lo expresó en nuestras entrevistas. Este antagonismo exigía a los chinos una ruptura, hasta cierto grado, con su lugar de origen y un alto grado de incorporación socio-cultural. De ahí que los matrimonios o uniones con mexicanas fue en aumento y de la mano con el principio de invisibilizarse entre la población mexicana y de reducir al mínimo la práctica de su idioma natal.

Sin embargo, en Mazatán encontramos vestigios de un bilingüismo que hemos denominado pictográfico, en donde co-existe precisamente el español y el chino-cantonés. Sinogramas cantoneses están desdibujados en las fachadas de las casas de los chinos-mexicanos en Mazatán, por ejemplo. Aunque no hablan chino-cantonés, los descendientes han logrado continuar con la tradición de utilizar su idioma natal de su ancestro (abuelo o bisabuelo) para fines identitarios y de reavivamiento cultural y lingüístico. Por ejemplo, algunos aún tienen conocimiento sobre cuáles son los sinogramas cantoneses para escribir sus apellidos y los colocan en las fachadas de sus casas o negocios aunado con las explicaciones que dan en español de lo mismo, así como identificarse con la versión castellana del apellido. En principio los chinos-mexicanos que viven en Mazatán realizan sus actividades culturales, identitarias y económicas por aprecio a esa cultura milenaria, pero también las realizan como una oportunidad para reavivar su identidad y rasgos culturales.  La casa de Saúl Hau, un residente chino-mexicano en Mazatán, es un ejemplo (ver Foto 2).

Foto 2: Fachada de la Casa de Saúl Hau con su apellido en cantonés

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Fuente: Foto de Liliana Juárez Palomino

Para los chino-mexicanos de Mazatán sus apellidos son muy importantes ya que eso los identifica como descendientes chinos, a pesar de que en algún momento del pasado su apellido significó discriminación y racismo. De igual manera Saúl nos explicó la relevancia de retomar sus raíces culturales durante la celebración del 8 de diciembre de la Virgen de la Concepción en Mazatán, incluyendo el bilingüismo pictográfico. 

 Saúl Hau, segunda generación de chino-mexicano, heredó los negocios de sus padres (restaurantes) y no tuvo que dedicarse por completo al trabajo agrícola. Las condiciones de vida para esta generación mejoraron pues son dueños de negocios y acceden a un nivel escolar más elevado como preparatoria y estudios universitarios. Esta generación es la que comienza a organizar actividades culturales  sobre la comunidad china en Tapachula y Mazatán en la década de 1970 a 1980. Algunos fueron a China en su infancia-adolescencia y regresaron a México hablando chino-cantonés y con conocimientos sobre gastronomía, danzas, costumbres, y tradiciones de la tierra natal de sus ancestros. Algunos descendientes no tuvieron esa oportunidad, no hablan chino-cantonés, pero les interesa su cultura y aprender el idioma de sus ancestros aunque sea a través de la danza,el uso de los sinogramas cantoneses y  la práctica de otras actividades culturales (como la música).  

 

Un ejemplo de este reavivamiento cultural es la celebración de las danzas del dragón y el león chino dedicadas a la Virgen de la Concepción el 8 de diciembre en la iglesia de Mazatán. Algunos habitantes que no son chinos-mexicanos también participan en las danzas. La comunidad de descendientes chino-mexicanos participa en la organización de sus festejos para esta celebración y en la promoción de sus actividades y reavivamiento identitario así como del bilingüismo pictográfico.

 

Algunos de los chinos-mexicanos de Mazatán narraron su interés por aprender el idioma de sus antepasados: el chino-cantonés. Saúl Hau nos comentó que él junto con cinco descendientes de la segunda y tercera generación de chino-mexicanos decidieron tomar clases de cantonés en la Universidad Autónoma de Chiapas en Tapachula. Él  asistió a estas clases durante un año. En ese periodo aprendió a pronunciar algunas palabras y frases muy sencillas, aunque explicó que finalmente abandonó estas clases por complicaciones laborales y familiares. Más aún a Saúl se le dificultaba hablar y escribir cantonés porque para él este idioma representaba gran complejidad tanto para hablar como para escribir. Los demás dejaron de asistir al poco tiempo Sin embargo, su interés por ser bilingüe se ha extiendido a toda su familia, y a la comunidad que convive y asiste a los eventos culturales que él organiza.

Esta danza es importante para todos los habitantes del Soconusco, sean o no descendientes de chinos porque la Virgen de la Concepción es la patrona del municipio de Mazatán. Esta danza también se realiza en el año nuevo chino y hasta en bodas, cumpleaños y celebraciones de la independencia de México. Saúl Hau, el organizador de la danza del león y dragón en Mazatán, quien también diseña los trajes y enseña los bailes, es contratado por algunas personas de otros municipios  para presentarse en diferentes fiestas. Durante esta celebración, los danzantes utilizan camisetas con algunos sinogramas  cantoneses junto con la simbología tradicional como figuras de dragones, leones y algunos motivos florales como la flor de cerezo. Además un grupo de mujeres entre 6 y 18 años, acompañan la danza del dragón bailando canciones en cantonés. Aunque la mayoría de los chinos-mexicanos no entienden el significado exacto de lo que dicen las canciones, se muestran orgullosos por escucharlas en sus celebraciones (ver Foto 3).

Foto 3. Entrada de los danzantes (grupo de niños) de dragón a la Iglesia de la Virgen de la Concepción en Mazatán, Chiapas

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Fuente: Foto de Liliana Juárez Palomino

 

Foto 4: Grupo de niñas bailando canciones en Cantonés durante la celebración de la danza del Dragón, Mazatán, Chiapas

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Fuente: Foto de Liliana Juárez Palomino

 

Foto 5:  Entrada de los danzantes de Dragón a la plaza central de Mazatán, Chiapas

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Fuente: Foto de Liliana Juárez Palomino

En las ilustraciones podemos observar cómo se encuentran presentes los sinogramas  cantoneses tanto en las camisetas como en las banderas.  Las generaciones de jóvenes y de niños están inmersos en este proceso de aprendizaje y de práctica del bilingüismo pictográfico durante la danza del dragón y león chino. Más allá de pensar en un sincretismo religioso es relevante notar el reavimiento cultural y tradicional de lo que es ser “chino-mexicano” y sobretodo del bilingüismo que se vive en las calles y en la iglesia de Mazatán. Las mujeres bailan al ritmo de los cánticos en cantonés y aunque no entiendan lo que éstos significan dan mucha emotividad y conexión con un pasado que se vive en el presente recreando el ser chino-mexicano en el Soconusco y un bilingüismo que lucha por renacer al ritmo de las danzas del dragón y león chino.

María Cristina Manzano-Munguía y Jorge Gómez Izquierdo son profesores investigadores del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México. Liliana Juárez Palomino es egresada de la maestría en antropología sociocultural del mismo Instituto. Esta investigación se hizo posible gracias al financiamiento de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado (VIEP) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Agradecemos a todos los participantes en nuestra investigación y lo nombres que aquí incluímos son reales bajo su consentimiento. En especial dedicamos este trabajo a la memoria de Conchita Wong quien motivó a la Dra. Manzano-Munguía para que realizara su investigación en Mazatán, Chiapas.

 

Maria Christina Manzano-Munguía's short presentation on her and her colleagues' work during the ReVista billingualism colloquium.