Conservando el patrimonio a través de un museo

MUCHO – Museo del Chocolate en la Ciudad de México

Por Ana Rita García-Lascurain

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Fachada MUCHO

 

Como arquitecta, me fascinan los museos y cómo el diseño de su espacio puede influenciar la experiencia del visitante y el significado de los objetos en su interior. Los museos no son solamente un repositorio de piezas valiosas preservadas para la posteridad, sino elementos culturales en constante evolución y construcción. Materia elástica y fértil para la expresión artística, el conocimiento y la acción comunitaria.

Y también lo es el chocolate, parte esencial de la cultura mexicana, profundamente cimentada en nuestra identidad y valorada como patrimonio de México.

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Mazorca fondo blanco

 

Es de esa forma que se compuso el proyecto de arquitectura social, de arte y de construcción de comunidad que es ahora el Museo del Chocolate-MuCho.

En 2008 inici derailidad en lato y urbanista. ecnolciiseño Urbano por el Graduate School of Design de Harvard.ocolate con chile, blanco, oscuamos la obra de restauración de una casa porfiriana construída en 1909, un inmueble histórico catalogado, ubicado en la Colonia Juárez, una zona tradicional en el centro de la Ciudad de México. En 2010, año del bicentenario de la Independencia de México, empecé a concebir un proyecto creativo autosustentable, cuyo tema fuera accesible a todas las personas.

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Chocolate architecture, Richard de Pirro

 

Una oportunidad única para seguir diseñando, para poder bordar cada uno de los espacios y convertirlos en un recorrido vivencial en torno a uno de los alimentos más valiosos de la humanidad.

¿Por qué un museo dedicado al chocolate? Por el compromiso de celebrar la cultura mexicana, una pasión por la cocina, y una preferencia por el chocolate como su máxima expresión.

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MUCHO - Mural Raymundo Sesma

 

Las bondades de este alimento-cultura han sido probadas a lo largo de los diez años de vida del museo. El MuCho comenzó modestamente, con una colección pequeña y la colaboración de historiadores, artistas visuales, gastrónomos, cacaocultores, amigos. Abrir un espacio cultural más en la ciudad de México era un reto que ha ido madurando y que ha crecido con una respuesta generosa de popularidad que no imaginábamos en ese entonces.

El museo está en constante evolución, gracias a la heterogeneidad de su público, al compromiso de su equipo, a la riqueza de las iniciativas que suceden dentro de su recinto y extra-muros. Un domingo en el museo, se reúne en el patio un grupo diverso para tomar la visita guiada. Hay una familia de Yucatán, dos turistas coreanas, estudiantes universitarios de Puebla, una pareja de adultos mayores. Detrás de ellos, un montón de niños alegres que vinieron al museo hacer una tarea escolar. Simultáneamente, algunos de nuestro equipo están participando en un importante festival de chocolate en Tabasco, tierra ancestral de cacao en el sur de México, donde hemos diseñado cada año museos pop-up, a lo largo de la última década, alcanzando a otras audiencias.

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Sala Cacao - cacahuaquauitl

 

El valor social del museo reside en la posibilidad de crear experiencias significantes para un público diverso. Somos un espacio de intercambio cultural, que invita a la gente a participar activamente en los temas exhibidos. Temas que, derivados del indiscutible amor por el chocolate, pueden expresar manifestaciones y preocupaciones vigentes de la humanidad. Uno de los temas que más nos ocupan ha sido la inclusion. Acogemos cotidianamente a visitantes de distintas capacidades, y hemos producido exposiciones, talleres, conferencias y conciertos de autores con capacidades diferentes, aprendiendo de ellos y creando conciencia entre nuestro público y nuestro equipo.

Otro aspecto sustancial del museo es la interacción de los visitantes con el chocolate. Desde moler el cacao en metates hasta beberlo en distintas formas: en agua, en leche, espumoso, caliente, frío. Se comen tamales de chocolate, pasteles. Hay bombones brillantes de mil colores, con rellenos inusitados como grana cochinilla o nopal. Chocolate con chile, con mango, claro, oscuro, de distintas formas y texturas. Adquirimos  cacao fino de manos de dedicados productores mexicanos, siempre sorprendente. Lo tostamos, lo molemos, lo transformamos, para compartirlo. Un oficio glorioso, hacer chocolate.

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Xocoatl

 

La iniciativa del museo es un catalizador cultural, y nos ha permitido potenciar conecciones en muy distintos ámbitos. Alianzas con otros museos e instituciones culturales, organizaciones ambientalistas, cacaocultores y los relacionados a la cadena productiva, académicos, artistas, músicos, gastrónomos. Estas alianzas han resultado en exposiciones que reflejan temas comunes e inspiran a trabajar en ellos.

MuCho ha participado en conferencias y eventos que han llevado la cultura mexicana del cacao a otros países, en un esfuerzo conjunto con nuestras embajadas y consulados.

Diseñamos y coordinamos el primer Certamen Mesoamericano de Cacao Amigable con la Biodiversidad, para la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), con la participación de productores de cacao de diez países del Corredor Biológico Mesoamericano y el apoyo de más de 30 instituciones públicas y privadas.

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Evento DRCLAS

 

MuCho tiene un programa de prácticas profesionales y pasantías, con estudiantes de varias universidades de México y de otros países, involucrándolos en las diversas actividades del museo, incluyendo visitas a plantaciones de cacao.

Una de estas afortunadas relaciones ha sido con el David Rockefeller Center of Latin American Studies, gracias a mi esposo y socio, Richard De Pirro, Maestro en Arquitectura y Diseño Urbano del Harvard Graduate School of Design. Ricardo y yo fundamos DGL SC en 1993, un despacho de arquitectura y diseño urbano, compartiendo ideas desde nuestras plataformas independientes. Su influencia y participación en el desarrollo de MuCho han sido inmensas, al colaborar con diseño, recursos intelectuales, rigor académico y relaciones personales. El trabajo de nuestro despacho de arquitectura ha sido crucial en la producción de exposiciones y  materiales de investigación, y su dinámica ha enriquecido las actividades del museo.

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Cuarto del chocolate

 

Desde 2014, hemos sido anfitriones de eventos del DRCLAS en el museo, con la presencia de la comunidad de Harvard en México, así como los alumnos y profesores que vienen hacer prácticas e investigación a nuestro país. Se han presentado libros, exposiciones de fotografía, debates de temas álgidos. Pero sobre todo, el valor de las reuniones ha sido sumar este grupo universitario a la construcción social del acervo cultural del chocolate.

Debido a la pandemia, desde marzo de este año tuvimos que hacer una pausa y cerrar las puertas del museo. Hemos hecho actividadades virtuales para  llegar a nuestro público y seguir vinculados. Pronto abriremos nuevamente el museo. Comienza una nueva era.

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Fachada Milan

 

Es difícil acotar todo lo que se ha desarrollado en el MuCho, gracias a la inspiración  del “alimento de los dioses”, el cacao, que es metafísico.

También es difícil calcular cuánto placer estético y sensorial se ha sentido en sus muros.

¿Hay otro alimento que pueda lograr ésto?

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Cacao - Richard de Pirro

 

 

Ana Rita García-Lascurain es fundadora y directora de Fundación Mucho AC. arquitecta por la Universidad Iberoamericana y Máster en Dirección Inmobiliaria por el Instituto Tecnológico Autónomo de Monterrey.

Agradezco el apoyo y consejo de Richard de Pirro. arquitecto por el Rhode Island School of Design y Maestro en Arquitectura y Diseño Urbano por el Harvard Graduate School of Design