Cuando el discípulo está listo

El testimonio de un estudiante sobre trabajo con los vendedores ambulantes

Por Andrés Barragán

“No hace mucho un vendedor ambulante me contó que estaba reuniéndose con otros colegas y con algunos profesores de los Andes, para ver cómo podían superar algunas dificultades. Asistí a un par de reuniones en las que primaba un escepticismo general. Mi relación con los vendedores ambulantes se reinició meses después cuando decidí hacer un 'proyecto dirigido': estudiar algunos procesos de convivencia en el interior del grupo Amigos de los Andes. En el grupo estaban discutiendo la legitimación del trabajo de la venta ambulante. No obstante las divisiones internas, ya no encontraba el escepticismo de antes y pude ver vínculos más estrechos. Siempre tuve claro que mi papel allí no podría ser protagónico sino de facilitador y testigo de lo que ellos vivían. Asumir este papel seguía un principio ético pero también una lógica práctica: no es eficaz que un agente externo decida el camino por tomar. La lógica interna de una organización difiere profundamente de cómo uno creería que debería funcionar. En este sentido, mi relación con los Amigos de los Andes fue un pequeño choque con la realidad, pues algunos de sus logros se llevaron a cabo a través de una lógica que para mí no era la ideal. Esta es la gran lección que me ha dejado trabajar con los Amigos de los Andes. En las universidades se subraya siempre la idea de que nosotros somos el futuro de la nación; se presupone que somos los que “sabemos” y podemos entender el mundo, y por eso debemos ser quienes corrigen los errores a nuestro alrededor... se nos enseña, en otras palabras, a ser interventores. He aprendido que las cosas no son así: hay otro tipo de aprendizajes—más allá de los puramente intelectuales—que son igualmente válidos e incluso más apropiados a la hora de resolver ciertos problemas. Si asumimos esta responsabilidad de facilitadores, que no de interventores, podemos ser más útiles en este tipo de actividades; el interventor rara vez puede contradecirse ni puede quedar descalificado ante quienes interviene... ¿y su aprendizaje?

Después de hacer mi proyecto tuve que distanciarme del grupo y supe de problemas que prácticamente disolvieron la organización. Por estos días pude acompañar de nuevo a los vendedores que están reuniéndose otra vez. En la última sesión todavía percibí algunos de los desacuerdos de siempre. Sin embargo, en cuestión de segundos todos decidieron hacer una recolecta para ayudar a una de las vendedoras que estaba muy mal de salud. Se fijó una nueva reunión y no se dijo más, pero en el fondo todos salimos con la espalda un poco más erguida, sabiendo que poco a poco los vendedores ya están aprendiendo a pescar por sí mismos. No porque alguien de los Andes les haya mostrado cómo y por qué hacerlo, sino porque ellos mismos lo han decidido así. ”

 

Andrés Barragán is a senior at the Universidad de los Andes in Industrial Engineering.