Desarollo con aroma de mujer

 

Microfinanzas, salud y empoderamiento de la mujer

By Gonzalo Alaiza

Hoy la señora Adela Reyes de 56 años, como todos los días, se levanta a las 5:00 de la mañana para preparar el almuerzo, organizar la casa, servir el desayuno, enviar a sus hijos a la escuela y atender a su nieto huérfano, pues su hija murió en el parto y desde entonces Adela se hizo cargo de él. Sale a las 8:30, cargando al bebé en la espalda, rumbo a su pequeño negocio, venta de material de escritorio, en un mercado local. Mientras camina realiza cálculos mentales, pues hoy debe pagar la tercera cuota de su préstamo.

Para muchos, Adela es una más de las miles de mujeres pobres que viven en Bolivia, si bien el país ha progresado en términos de reducción de la pobreza, aún es el más pobre de América del Sur y recientemente superó a Brasil por ser el país de mayor inequidad del continente (medido por el coeficiente Gini).

Para otros, Adela es una mujer indígena que con dificultad ha cursado hasta cuarto curso de primaria. De todos los países latinos, Bolivia cuenta con el mayor porcentaje de población indígena (aprox. 60%), quienes viven en identidades mixtas y variadas de una economía de tipo occidental basada en el emprendimiento privado, combinada con valores espirituales indígenas, bilingüismo, muchas costumbres tradicionales e incluso vestimenta típica.

Para los entendidos en microfinanzas, Adela es una más de los aproximadamente 918 mil clientes atendidos por el sistema microfinanciero de Bolivia a diciembre de 2010, de donde el 58,57% corresponde a la participación de mujeres. Bolivia se ha constituido por muchos años en pionera en el ámbito microfinanciero del mundo.

Los indicadores de salud estándar de Bolivia se encuentran persistentemente en el segundo peor lugar del continente americano, después de Haití. Adelay su familia ya son parte de las estadísticas, pues la mortalidad infantil es de 50 niños por 1.000 nacidos vivos, que mueren antes de alcanzar su primer cumpleaños (2008, ENDSA); la mortalidad materna se encuentra en 310 mujeres fallecidas en 100.000 partos (2008, ENDSA) y la expectativa de vida llega a 65.4 años (2007, PNUD).

El sistema de salud en Bolivia es aún fragmentado en tres grandes rubros: la salud pública, a través de atención en hospitales y centros de salud administrados por el Estado, la medicina privada y la seguridad social. Esta última solamente cubre aproximadamente el 25% de la población Boliviana, lo que deja a 3 de cada 4 Bolivianos en necesidad de recurrir a gastos del bolsillo para la atención de salud y Adela, desafortunadamente, es parte de este grupo.

¿Y quién es Adela en realidad? Para Pro Mujer, organización de desarrollo social, Adela es una mujer fuerte y respetada, Presidenta de su Banco Comunal (grupo de aproximadamente 20 a 30mujeres organizadas que se conocen entre ellas y se garantizan en forma mancomunada para acceder a un crédito); que ha iniciado su negocio hace seis años con un microcrédito de US$150 otorgado por Pro Mujer; que asiste con sus hijos y nieto periódicamente a sus controles médicos en consultorios ubicados en las mismos Centros Focales (agencias) de Pro Mujer; que recibe capacitación en temas de salud, cuidado personal y destrezas básicas en negocios; y que se halla muy orgullosa de ser padre y madre y de contar con un negocio que en los últimos años ha crecido en forma importante, gracias a su esfuerzo.

Mujeres como Adela, en mejor, igual o peor situación, son socias (clientes) de Pro Mujer. Son aproximadamente 93.000 mujeres en Bolivia y cerca de 212.000 en cinco países donde opera la organización (Argentina, Bolivia, Nicaragua, México y Perú). Todas ellas tienen un común denominador, son mujeres emprendedoras que viven o han vivido en condiciones precarias, que sufren exclusión de diversa índole, con poco acceso a servicios salud y limitadas fuentes de financiamiento, pues muchas de ellas necesitan capital para iniciar un negocio y muy pocas entidades corren el riesgo de aprobar un crédito en estas condiciones. Todas ellas son mujeres valerosas que luchan por tener días mejores, que procuran cuidar su salud y que han apostado por gestar uno o varios emprendimientos que les permite generar ingresos para el sostén de ellas y sus familias.

En los últimos 5 años, Bolivia cuenta con un gobierno populista bajo el liderazgo indígena de Evo Morales, que impuso avances en la atención de salud por el sistema público, especialmente dando incentivos económicos a mujeres por el uso de la atención prenatal, partos, servicios postnatales y control del niño sano. Justamente a raíz de esta política de incentivos, se nota una saturación en los centros públicos de atención. Es por eso que las mujeres típicamente clientes de Pro Mujer prefieren no utilizar el sistema público por el alto costo de oportunidad que les significan muchas horas de espera para la atención. Tampoco cuentan con Seguridad Social y son víctimas de un sistema de medicina privada poco regulado con altos costos para su precaria economía. En este nicho entra el servicio de salud de Pro Mujer, proveyendo atención primaria de alta calidad, sin costo en el punto de atención y fácil de acceso.

El combinar Servicios Financieros con Servicios de Desarrollo Humano (salud y capacitación) no es fácil, pero es la fórmula que Pro Mujer ha encontrado hace más de 20 años para posibilitar el desarrollo de la mujer y a través de ella el de su familia y su comunidad, llevando su misión a la práctica.

 

Gonzalo Alaiza, es Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Católica Boliviana y Magister en Finanzas Empresariales, título obtenido en Maestrías para el Desarrollo dela Universidad Católica Boliviana en convenio con Harvard Institute For International Development. Gonzalo tiene más de catorce años de experiencia en el Sistema Financiero Boliviano. Actual Gerente General de Pro Mujer en Bolivia. www.promujer.org.