Después del sueño americano: Migrantes encuentran nuevas oportunidades en México

Por Mónica Jacobo Suárez y Colette Despagne

“Los migrantes tienen mucho más que ofrecer a un país que lo que le quitan, ¿no?”, nos dijo Leny Álvarez, una joven migrante que nació en México y se crio en Florida. Esta frase refleja uno de los pilares en los que se basa el trabajo de Hola Code (HC), una empresa de software en la ciudad de México donde Álvarez trabaja como reclutadora. HC, creado por dos emprendedores mexicanos hace un par de años, tiene como objetivo promover la reintegración y movilidad social de jóvenes migrantes mexicanos que regresan, muchos de ellos de manera forzada de Estados Unidos hacia México (Véase https://holacode.com/about-1). HC ofrece una capacitación intensiva y especializada en ingeniería de software—12 horas al día, seis días a la semana por cinco meses—donde los estudiantes aprenden a programar (codear) al mismo tiempo que reciben apoyo psicológico para facilitar su reintegración a México. Además, los estudiantes reciben tutorías en liderazgo y asesorías sobre cómo obtener un trabajo en compañías de tecnología transnacionales. Todos los jóvenes que ingresan a HC nacieron en México y se criaron y estudiaron en los Estados Unidos.  Con el entrenamiento que les provee esta compañía, estos jóvenes aspiran a conseguir un empleo rápidamente y obtener un salario competitivo para el contexto mexicano. Hasta ahora, HC es la única empresa que ofrece este tipo de entrenamiento a migrantes de retorno; el resto de esfuerzos realizados para integrar a esta población priorizan capacitarlos como profesores de inglés, un empleo que genera sueldos considerablemente más bajos que los de un programador de software.

El éxito de HC para asegurar la colocación laboral se debe en gran parte al perfil de los jóvenes que realizan la capacitación. No reclutan al “migrante milagroso”, el cual estaba en camino para ir a Harvard con notas de A+.  HC, al contrario, busca el talento en potencia, por lo que hasta ahora sus estudiantes y egresados son jóvenes de entre 18 y 37 años, los cuales se criaron “in the streets” y quienes frecuentemente regresan de manera forzada a México (vía deportación). La compañía prioriza el entrenamiento que un joven puede realizar por sobre un título o diploma universitario, y los estudiantes valoran eso.  

 “Creo que HC te trae las herramientas para realmente conseguir esa movilidad social. Estás hablando de un skill, que no necesitas realmente un título. Sabes codear y todos necesitan un coder y no tienes que decir salí de la Ibero… Es un área de trabajo que aparte paga muy bien, o sea, saliendo de aquí estás esperando ganar 30 000 pesos al mes, entonces estás ganando lo doble que en un call center o muchos trabajos. Y aparte estás empezando...” (Gerardo, vivió 13 años en California). (Todos los nombres de estudiantes en este artículo son seudónimos).

A diferencia de los esfuerzos del gobierno de México y de algunas organizaciones de la sociedad civil, HC valora mucho más que el bilingüismo en los jóvenes de retorno. “Tenemos mucho que ofrecer, además del inglés”, nos menciona Leny, quien ha trabajado por dos años en  HC. Entre 2009 y 2016, se registraron 1.4 millones de retornos voluntarios de migrantes mexicanos desde Estados Unidos hacia México y 2.2 millones de deportaciones, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los EE. UU en un informe,  2009 al 2017. Entre los mexicanos que han sido deportados, el 62% son jóvenes entre 15 y 35 años, según la Fundación BBVA Bancomer, Anuario de Migración y Remesas México 2018 (México: SEGOB- BBVA). Para estos jóvenes, la inserción laboral en México es primordial. En este contexto, el gobierno de México ha creado programas que enfatizan el dominio del inglés que estos jóvenes poseen como su única habilidad laboral. Así, se ha promovido que migrantes de retorno se certifiquen como profesores de inglés, lo cual si bien ofrece una opción profesional, deja de lado otras habilidades e intereses que estos jóvenes tienen.

 “Nosotros regresamos de allá, de Estados Unidos, con un inglés, pero no sólo eso. También regresamos con la cultura que aprendimos de Estados Unidos.  Le estamos sacando ventaja a este programa [HC] porque vamos a llegar con otro lenguaje y otra cultura… nosotros escribimos código en inglés […] esto es como un cambio radical porque los call centers te quieren a ti porque hablas inglés, pero esto ya sería un aditivo a tu carrera profesional. No sería que they are taking advantage at the call center because I speak English. Aquí es más por tus aptitudes”. (Fernando, vivió 20 años en Chicago y Wisconsin)

 

HC también brinda espacios para fomentar la pertenencia a México a través de una visión  plurilingüística y pluricultural, lo que contrasta con la visión monolítica del estado mexicano. Tradicionalmente, los estados-naciones han desarrollado una visión monolítica – monolingüística y monocultural - para poder crear sus naciones de forma uniforme con una sola identidad y una lengua única. Toda diferencia era percibida como un peligro nacional. Históricamente, México ha intentado homogeneizar la diversidad nacional a través de la asimilación forzada basada en una sola identidad, la mestiza, y una lengua única, el español. Mientras que México reconoce 68 lenguas indígenas, el español estándar es la lengua oficial de facto usada en todas las entidades de gobierno y la mayoría de las escuelas públicas. Mediante estas prácticas lingüísticas han sido, y siguen siendo, excluidos los indígenas, y más recientemente, los migrantes de retorno en México. Leny comentó, por ejemplo, que para ser percibida como mexicana, no podía ser bilingüe:

“a mí se me ha dicho que soy traidora de la patria (…) [para] ser suficientemente mexicana, para ser aceptada en esta sociedad, creen que tengo que darles mi inglés o mi conocimiento de eso”.

El testimonio de Antonio también ejemplifica el rechazo que pueden experimentar los migrantes de retorno por no hablar el español mexicano “estándar”:

“Cuando el mexicano, el que ha estado aquí toda su vida, cuando saben que tú hablas inglés, es casi como si fueran racistas. Como que no les agrada, les cae uno gordo, no te dan el trabajo. Y luego cuando uno no mastica bien el español […] así que tu español tiene que estar bien, bien para manejar a esas personas. Muchos escuchan como hablas y luego, luego “Nah, no lo quiero”. Ni te dan una oportunidad, sin querer conocerte o saber en qué trabajas”. (Antonio, vivió en California y regresó a los 22 años a México)

 

En oposición a esta visión monolítica con la que son recibidos los migrantes de retorno en México, se ha desarrollado una visión plurilingüística e intercultural. Esta visión  reconoce y celebra las múltiples habilidades y experiencias heterogéneas de diferentes individuos. HC respalda esta perspectiva plurilingüística al considerar a los jóvenes migrantes como agentes que pueden influir en su entorno social y posiblemente cambiarlo. Es común escuchar a sus estudiantes bilingües cambiar entre el español y el inglés al hablar, translenguar – una práctica discursiva común de los bilingües al usar el español e inglés mezclándolo – y de esta forma volverse agentes de su propia forma de expresar su Mexicanidad.  Leny expresó esta idea iniciando su explicación en español y terminando en inglés:

 

“aquí también muchas veces te confrontas que eres tratado como un second-class citizen (…) because of my language, because they don’t think you’re Mexican enough, or they don’t understand what the definition of being Mexican is. So, you have to redefine it”.

Al crear espacios para que jóvenes biculturales y binacionales acepten sus diferencias como habilidades para su movilidad y reintegración en México, HC contribuye a romper la noción de que existe un solo “tipo de mexicano”.

El plurilingüismo como práctica se vuelve revolucionario cuando se asocia al concepto de ciudadanía. La ciudadanía también ha sido tradicionalmente definida desde la visión monolítica de los estados-naciones. Desde esta perspectiva, la ciudadanía es entendida solo como un estatus legal de pertenencia que otorga a los individuos derechos y obligaciones. También, la ciudadanía conlleva ciertas actitudes (lingüísticas y culturales) y prácticas en las cuáles el individuo es socializado. Desde este punto de vista, un ciudadano mexicano es uno que nació en México y que ha sido socializado con el español estándar y valores mexicanos. Sin embargo, esta imagen de ciudadanía se complica con el desarrollo de la globalización y por ende, el aumento de la movilidad humana.

 

¿Qué pasa con los ciudadanos que nacieron en México, tales como Leny, Antonio, Fernando y Gerardo, que migraron a temprana edad, que han sido socializados en inglés en los Estados Unidos y que ahora regresan a México? Ellos hablan inglés y tienen valores americanos. Ellos, o sus padres, cumplieron con sus obligaciones al pagar impuestos allá, pero nunca han tenido los derechos legales que otorga la ciudadanía estadounidense formal. Al regresar a México, Leny dijo “finalmente aprendí qué era ser ciudadana, que tengo derechos y que al fin puedo reclamar”. En México, Leny tiene las obligaciones y los derechos que le otorga la ciudadanía mexicana aun cuando su español  no es “estándar” ni sus valores tradicionalmente mexicanos. Hoy en día, es necesario redefinir la ciudadanía aceptando las diversas actitudes y prácticas sociales de los individuos, de las cuales se sabe muy poco. Así, los migrantes de retorno pueden (re)construir una ciudadanía en México al reivindicar su propio biculturalidad y bilingüismo como sus formas de ser ciudadanos Mexicanos.

Las reivindicaciones que hacen los migrantes de retorno en la búsqueda de su ciudadanía es lo que Isin (2017) llama actos de ciudadanía.  Estos son actos de coraje, de valentía, de indignación y de justicia que rompen las nociones tradicionales de ciudadanía. Son actos que revindican los derechos de los migrantes de retorno a ser reconocidos como ciudadanos mexicanos bilingües y biculturales de pleno derecho. Los actos de ciudadanía de Leny buscan redefinir lo que es ser mexicana en México. También ponen en tela de juicio la ideología del mestizaje que celebra una forma de ciudadanía de segundo nivel. Leny ya no quiere ser una second-class citizen; en México, sabe que tiene derechos, y entre ellos está el derecho a ser reconocida.

En este sentido, HC fomenta la redefinición de ciudadanía dentro de sus aulas al adoptar prácticas inclusivas de diferentes lenguas, y variantes de estos (por ejemplo, la aceptación del Spanglish) lo cual brinda a los retornados la posibilidad de redefinir su sentido de pertenencia a México. Esta pertenencia se basa en la creación de una comunidad de ciudadanos biculturales y bilingües con experiencia binacional. Como lo indica Gerardo: 

“¿A cuántos aquí no nos deportaron? sabemos inglés, queríamos hacer las cosas bien allá y no nos funcionó. Y pues entras en un grupo de personas y te sientes nuevamente en familia. Sí es una nueva familia (HC) … y creo que eso es algo muy valioso”.

Finalmente, los jóvenes migrantes que se integran a HC aspiran a lograr la movilidad social, una movilidad que les fue negada a sus padres y a ellos mismos en los Estados Unidos. Así lo expresa Leny:

 “Porque aunque tus papás fueron a los Estados Unidos aspirando, finalmente terminan en una clase social que pues usual es de ser second-class citizen, de minoría. Y pues aquí, en México, es tu país, tómale lo más provecho que puedes. Y aspira a lo que a lack of nine-digit number [una tarjeta de seguridad social] no te permite aspirar en los Estado Unidos (…). Y eso es un mensaje de Holacode, que aspira para ti y para tu familia”.

 

Mónica Jacobo-Suárez es catedrática CONACYT y profesora de tiempo completo en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en la ciudad de México. Investiga migración de retorno en México combinando las disciplinas de política pública, ciencia política, lingüística y educación. Contacto: monica.jacobo@cide.edu

 

Colette Despagne es una investigadora plurilingüe y pluricultural que labora en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en México. Su investigación se enfoca en el bi- y plurilingüismo en México con énfasis en la lengua, poder e identidades en relación con las migraciones y las poblaciones indígenas.

 

Este artículo fue posible gracias al financiamiento SEDESOL-CONACYT 292078: “Jóvenes migrantes en retorno: diagnóstico de trayectorias educativas y perspectivas de inserción laboral”.

uv

Miembros de la tercera cohorte de Hola Code y Mónica Jacobo en las instalaciones de la empresa. Ciudad de México, 2019. 

 

Collette Despagne's short presentation on her work during the ReVista billingualism colloquium.