Economía comunal

 

Propuesta alternativa para salir del capitalismo y del socialismo

By Félix Patzi Paco

La civilización occidental en el transcurso de la historia ha generado dos idealidades del sistema económico: la economía capitalista y socialista. El primero, se caracteriza por la propiedad privada de los medios de trabajo o de producción y la enajenación o apropiación del trabajo o excedente generado por el trabajador por parte del capitalista, a la que se ha denominado explotación del capitalista al asalariado. Y la característica principal del segundo es la apropiación estatal de los medios de producción, es decir, el Estado es dueño de todas las empresas y para su administración ha creado una clase social de burócratas que fungen como gerentes y funcionarios de dichas empresas que serán la nueva clase explotadora de los trabadores directos, ya que el trabajador continua siendo asalariado en este tipo de economía y por ese carácter el excedente que genera es apropiado por el Estado y no por el mismo trabajador.

Mientras que las civilizaciones indígenas constituidos en Bolivia en 36 grupos culturales y lingüísticos que conforman además la mayoría poblacional del país, tienen una practica económica no basada en la propiedad privada ni estatal, mucho menos sobre la base de la explotación del trabajo, a lo que hoy llamamos economía comunitaria; solo que dicha práctica se reducía en las áreas rurales y sobre todo en actividades agropecuarias. Lo único que nosotros hicimos es rescatar esa experiencia rural y una vez rescatada la tarea fue la de convertirlo en un concepto de modo de producción y presentar como una nueva economía más contemporánea y alternativa en el contexto boliviano a las dos economías (capitalista y socialista). En este sentido, se plantea la constitución de empresas comunales, tanto en las ciudades como en el campo y en diversos rubros industriales. Dicha economía consiste en donde los medios y materiales de producción no son de propiedad privada, ni tampoco de propiedad Estatal, sino son de propiedad colectiva, es decir, pertenecen al conjunto de los trabajadores directos asociados libremente en forma comunal, en otras palabras, son los propios trabajadores directos propietarios de una empresa productora sea bienes materiales, culturales o de servicios.

La asociación puede estar constituida por pocos trabajadores como por miles de trabadores para producir un determinado y específico valor de uso material o de servicio. Eso significa que la tecnología y otros elementos de producción que coadyuvan en la fabricación de algún tipo de bien son adquiridos por ese conjunto de trabajadores directos asociados.

En una empresa comunitaria no hay asalariados como en una empresa privada de tipo capitalista, o como en una economía estatal socialista, todos son directamente productores; el productor no vende su fuerza de trabajo ni compra la de los trabajadores. La totalidad del producto elaborado por el trabajador es apropiado por él directamente. Eso significa que todo el excedente generado por el trabajador es apropiado de manera integra una vez que éste pague en calidad de impuesto un determinado monto para el Estado y otro para la ampliación de la propia empresa comunal.

En este sentido, el productor no ha trabajado para un tercero como ocurre en la economía capitalista y socialista, sino trabajó para él mismo. Entonces, la apropiación integra del excedente es el aliciente más importante para el trabajador, por eso que cada quien puede producir de acuerdo a su capacidad y su necesidad. Uno puede crecer económicamente más que el otro siempre y cuando sea a través de su trabajo directo y no mediante el trabajo del otro. El límite en este caso es la prohibición de la compra de la fuerza de trabajo.

Por lo tanto, la constitución de empresas comunales da fin al trabajo enajenado, sea por parte de una empresa privada o empresa estatal. Es la abolición del salario, porque el sistema de salario priva al trabajador de todo derecho a los productos que él elabora tanto por cuenta del estado como de una empresa privada. Por eso, la abolición del salario es la liberación del ser humano de su esclavitud y el retorno a las normas naturales que han determinado la relación antes de la aparición de las clases, de las formas de gobierno y de las leyes positivas.

En el sistema comunal la renta de un ser humano no deber ser un sueldo pagado por nadie o una caridad ofrecida por los demás. La renta es el patrimonio generado por el mismo trabajador y administrado en función de sus necesidades. En se sentido, nadie controla las necesidades de los demás, no habrá personas que especulen y jueguen con las necesidades de los carentes de propiedad.

La finalidad de la sociedad comunal es la formación de una sociedad feliz y libre mediante la liberación de su explotación que supone dos cosas: la abolición de propiedad privada de los medios de trabajo y la eliminación del trabajo enajenado. Lograr la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales a través de la liberación de las mismas del control y la supeditación de los que se han apropiado.

En este sentido, la economía comunal no elimina a los trabajadores por cuenta propia sino que los asocia para comprar una tecnología que de manera particular un trabajador no podría adquirir por falta de recursos económicos. Dicha tecnología será usada para incrementar la productividad del trabajador encarada desde su propio taller o también pueden constituir una empresa en donde todos los asociados producen—de manera conjunta—en un sólo espacio y/o taller, donde cada quien recibe su retribución conforme a la cantidad de trabajo realizado. La administración puede realizar un registro contable del aporte de cada trabajador.

Por lo tanto, estamos hablando de dos tipos de empresas comunales: primero una asociación de productores que estando y produciendo en sus propios talleres comparten una tecnología común y hasta pueden compartir el comercio y otros factores económicos que ellos vean necesarios y convenientes. El segundo tipo es el establecimiento de una empresa para trabajar de manera conjunta en un sólo espacio laboral y donde inclusive puede primar la división técnica del trabajo. Puede ser para los casos donde se generen productos en serie y a gran escala. Ambas empresas necesitan de profesionales especializados, sólo que éstos siempre estarán al servicio y para obedecer el mando de los trabajadores directos constituidos en asociación libre e iguales en todos los derechos y obligaciones.

En este sentido los profesionales especializados no sólo tendrían la misión de innovar la tecnología para ser implantada en las empresas comunales sino tendrán la gran oportunidad de asociarse para constituir una empresa comunal y convertirse en trabajadores directos. De esta manera se eliminaría definitivamente esa separación entre los trabajadores manuales e intelectuales.

La economía comunal no descarta todos avances tecnológicos y científicos de la civilización occidental y de otras civilizaciones, como también de la sociedad capitalista, más al contrario prevé potenciarse con ellos, sabiendo además que la tecnología y la ciencia pueden ser usadas independientemente de cualquier tipo de relaciones de producción que primen en un conglomerado humano.

Los campesinos e indígenas en muchos lugares tienen propiedades en forma colectiva, a lo que jurídicamente en Bolivia han denominado tierras comunitarias de origen y otros evidentemente se han parcelado y tienen títulos individuales; sin embargo, en cualquiera de las formas, lo más general que existe en ellos es que las tierras son trabajadas y aprovechadas en forma de posesión privada, es decir, son usufructuadas a través de trabajo familiar y/o individual.

En ellos no hay necesidad de asociarlos sino que ya están constituidos en comunidades. Por lo tanto, en este sector sólo habría que introducir tecnologías para el proceso de producción e industrialización de los productos que tienen ventajas comparativas, con una aclaración que dichas industrias serán manejadas por los propios campesinos o indígenas. Por lo que es la única forma que este sector pase de una economía de subsistencia a una economía incluso de gran escala que permita tener un ingreso económico que supere los niveles de subsistencia.

Sin duda, la constitución de las empresas comunales en Bolivia necesita de una especie de acumulación originaria, eso significa que por una parte el Estado más que prestar dinero a la población debe otorgarle tecnologías para que estas asociaciones comunales puedan emprender como trabajadores directos pero también ciertas empresas privadas nacionales y extranjeras pueden ser socias de estas empresas comunales en nacimiento.

Por lo tanto, el rol del Estado en Bolivia, en este proceso, sería la de impulsar la creación de las empresas comunales para ello se necesita además que el Estado garantice el mercado para los productos generados por las empresas comunales y también desarrollar las vías de comunicación y la energía para potenciar dichas empresas.

Sin embargo, las empresas comunales no podrán encargarse de administrar los recursos estratégicos que son de interés de toda la población de una nación y sólo en esos casos se creará las empresas Estatales y los ingresos económicos de éste permitirán atender las necesidades sociales de toda la sociedad.

Cabe aclarar en la etapa de acumulación originaría de empresas comunales se garantizará la inversión de las empresas privadas sólo con la exigencia de que las ganancias sean reinvertidas para ampliar el capital en el país. A esto llamaremos el gran momento de transición histórica hacia la sociedad sin explotados.

En la sociedad comunal el Estado por ninguna razón se extingue, más al contrario será la encargada de planificar el potenciamiento equitativo entre las empresas comunitarias mediante políticas impositivas, seguirá garantizando la seguridad del Estado Nación, la políticas monetaria y, fundamentalmente, será la encargada de implementar todas las fuerzas productivas que estén orientados a la integración nacional.

En conclusión, la propuesta estaría solucionando en Bolivia de manera inmediata a ese 80 por ciento de la población económicamente activo ocupados en los sectores denominados informales y desocupados a través de la asociación para que éstas puede conformar una empresa comunal. Pero también a ese 30 por ciento de la población indígena que vive en las áreas rurales con una economía de tipo parcelario y comunal.

 

Felix Patzi Paco es Licenciado en sociología y doctor en ciencias del desarrollo, docente titular de la universidad Mayor de San Andres y ex-Ministro de Educación en 2006 a 2007.