El florecimiento de la cultura en Santa Cruz

 

Bolivia diversa y mestiza

By Alcides Parejas Moreno

Bolivia es un país muy mal conocido y lo poco que de él se sabe está basado en clichés que lo único que hacen es distorsionar aún más su imagen. Veamos algunos ejemplos:

  • Es mucho más que un país andino. El 70% de su territorio corresponde a la llanura que participa de la cuenca amazónica y la región chaqueña.
  • A partir de la conquista española—con todo lo que trajo consigo de violencia y muerte—América en general y el actual territorio boliviano en particular, dejaron de ser indios para pasar a la categoría de mestizos (todos mestizos culturales y una buena parte, además, biológicos). Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto a distorsionar la imagen del país, pues se la quiere presentar como un “país indio, gobernado por un indio”, borrando de un plumazo casi 500 años de historia.
  • A mediados del siglo XX dejó de ser exclusivamente minero, para convertirse en un país agropecuario, que empezó a producir sus propios alimentos.

He empezado hablando de lo que no es, ahora trataré de mostrar lo que es:

  • Es un país centralista (lo que no es una novedad para nuestra América) que desde la creación de la república (1825) ha practicado una política andinocentrista que no mira más allá de las montañas, primero desde Sucre y luego desde La Paz.
  • Este centralismo secante ha llevado a una dicotomía, lo que ha dado como resultado dos visiones de país, que en estos últimos años pareciera que son irreconciliables.
  • Como resultado de este centralismo, la historia de la llanura es la historia de un olvido.

Así, pues, Bolivia—que fue creada como república en 1825 en base al territorio de la Audiencia de Charcas—se muestra al mundo con estos estereotipos de los que es muy difícil deshacerse, tanto para propios como para extraños. A partir de mediados del siglo pasado y gracias a los estudios de historia del arte que se habían iniciado, Bolivia empezó a mirarse en el espejo y a descubrirse a través de lo mestizo (fue en Bolivia que se inventó eso del barroco mestizo), tanto en el arte tangible como en el intangible. Aunque al principio no nos gustó lo que vimos en el espejo (los europeizantes, porque había demasiadas cosas indias; los indigenistas, por lo contrario), poco a poco nos fuimos acostumbrando y empezamos a admitir nuestra mesticidad, a asumirla y a sentirnos orgullosos de ella. Sin embargo, como de costumbre en este país, sólo se estaba mirando lo andino; la llanura seguía siendo ignorada.

También a mediados del siglo pasado—más concretamente en los años 40—la minería había entrado en crisis. El gobierno contrató a una consultora norteamericana que determinó que la minería había terminado su ciclo y que si Bolivia quería ser viable debía volcarse hacia la llanura (Este informe es conocido como Plan Bohan). Así empezó una nueva e importante etapa de la historia nacional: la incorporación de la llanura. En esta nueva etapa la ciudad de Santa Cruz de la Sierra—que en ese momento tenía alrededor de 60.000 habitantes y hoy supera el millón y medio—se convirtió en la gran protagonista y al mismo tiempo en la rival de la política andina, pues se enfrentó al centralismo para conseguir lo que durante 400 años se le había negado. En este proceso de hacerse visible, Santa Cruz de la Sierra no sólo ha luchado por sus reivindicaciones regionales, sino que ha contribuido al proceso democrático al protagonizar hechos de gran trascendencia a nivel nacional, como cuando abanderó la elección democrática de alcaldes y prefectos (gobernadores) y la lucha por las autonomías departamentales (que es todavía una asignatura pendiente).

Contra todo pronóstico y contraviniendo todos los clichés en boga, Santa Cruz de la Sierra ha irrumpido en la vida nacional no sólo en lo económico, sino también en el cultural. Para ello la ciudad ha llevado a cabo este proceso con un estilo propio que difiere diametralmente del centralismo andinocentrista. Se trata de hacer las cosas desde abajo, aguzando el ingenio y la creatividad. En los 70 y como una iniciativa local, se creó una institución cultural (la Casa de la Cultura), que funcionaba en forma autónoma y que tenía apoyo económico local y el resto dependía de ayudas internacionales que conseguía su directorio. En poco tiempo la Casa de la Cultura se convirtió en la más importante y activa institución cultural del país. Fue el punto de arranque para el desarrollo cultural de la región.

A fines de esa década la Iglesia católica había empezado el proceso de restauración de las iglesias de las antiguas misiones jesuíticas de Chiquitos, en el departamento de Santa Cruz, hasta entonces ignoradas por propios y extraños. En este proceso se descubrió que los habitantes de estas antiguas misiones (los chiquitanos) habían guardado durante más de 200 años una enorme cantidad de partituras musicales de los siglos XVII, XVIII y XIX. Cuando una buena parte de las iglesias habían sido restauradas, dos académicos de la comunidad prepararon el dossier correspondiente para ser presentado a la UNESCO para la declaratoria de los pueblos de Chiquitos Patrimonio Cultural de la Humanidad (hasta ese momento sólo Potosí ostentaba este galardón, que había conseguido por la acción del gobierno central) con el argumento de que se trata de pueblos vivos y que los pueblos de la llanura tenían un patrimonio digno de este galardón. En 1990 la UNESCO inscribió seis pueblos en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Pero eso no era suficiente para los que trabajaban en el desarrollo cultural regional. Había que buscar la forma de que la comunidad local primero, regional y nacional después, se apropiara de este patrimonio. Para eso también un grupo reducido de personas (desde abajo y tocando todas las posibles fuentes de financiamiento) se lanzó a la aventura de crear un festival internacional de música antigua. La respuesta fue muy positiva y en poco tiempo este festival se ha consolidado como uno de los más importantes del mundo, con la característica casi única que es itinerante, pues se realiza en muchas sedes simultáneas en las que participan grupos de los cinco continentes. Este festival tiene otra característica que lo hace muy singular, pues además de situar la música chiquitana en el panorama de la historia universal, se ha convertido en un importante referente cultural que no sólo ha servido para la elevar la autoestima de todos estos pueblos, sino que ha servido para incentivar el turismo y—a través de las escuelas de música que se han creado en todos estos pueblos—en una alternativa de trabajo para los jóvenes.

A partir de la irrupción de Chiquitos en la historia nacional se desmoronan algunos clichés. Esta cultura que está viva y que ha sobrevivido a pesar de la pobreza y el olvido, nos muestra una Bolivia que es mucho más que las ricas y mejor conocidas culturas andinas (quechua y aimara, entre otras) y que, sobre todo desde la llanura, así como en el resto del país, hemos sido capaces de crear una cultura mestiza que nos identifica a todos.

Contra todo pronóstico Santa Cruz de la Sierra no sólo se ha convertido en la capital económica del país, sino también en la cultural, pues en ella se realizan el ya mencionado festival de música así como uno internacional de teatro, otro de cine a nivel iberoamericano y varios a nivel nacional.

Las tierras bajas de Bolivia han aprendido a asumir su mesticidad mirándose al espejo sin necesidad de recurrir a disfraces grotescos ni a la violencia, pues se trata de un proceso socio-cultural en el que también se aprende a ver al otro sin exclusiones.

 

Alcides Parejas Moreno es un historiador boliviano quien ha escrito más de treinta libros, incluyendo trabajos sobre la historia de Santa Cruz, varios libros de texto y cuatro novelas. Él ha enseñado extensamente en las universidades y las escuelas en ambos La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Él es uno de los fundadores del Festival Internacional de Música "Misiones de Chiquitos", el Festival Internacional de Teatro y la Asociación para la Promoción de Arte y Cultura (APAC).