Entramos Negros y Salimos Afrodescendientes...Y Aparecimos los Afrochilenos

Reflexiones y lecciones aprendidas de incidencia y acciones del movimiento social Afrochileno después de 17 años de lucha, desde las periferias de un extenso país hacia el poder centralista.

Por Cristian Alejandro Báez Lazcano

Entramos negros y salimos Afrodescendientes, así es la frase que ha quedado plasmada en la historia del movimiento afrolatino y caribeño, expresión consagrada por el líder afro-uruguayo Romero Rodríguez. Así fue uno de los grandes logros que el movimiento ha obtenido en el año 2000 cuando en diciembre se realiza en Santiago de Chile, la Conferencia Regional Preparatoria de las Américas contra el Racismo, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia. En aquella conferencia, después de discusiones y consensos, se logró llegar a una de las únicas autodefiniciones que los y las descendientes de la trata trasatlántica han podido autodenominarse, puesto que los términos ; negro, zambo, mulato, zambaigo, moreno, entre otros, fueron impuestos por el “Colonizador”, es así que el termino afrodescendiente se define como; “ Los Pueblos de origen africano que fueron traídos como esclavos durante la colonia y que históricamente han sido víctimas de racismo, discriminación racial y esclavitud, con la consecuente negación reiterada de sus derechos humanos, condiciones que se encuentran en la base de la marginación, la pobreza y la exclusión que expresan la profunda desigualdad social y económica en la que viven”. El termino afrodescendiente es reconocido por los Estados y Naciones Unidas como un término de carácter jurídico y político, expresada en la Declaración de Santiago y consagrada en la Declaración y Plan de Acción de Durban.

Pero no solo este logro marca el hito histórico en dicha Conferencia Regional, que era la preparatoria hacia la Conferencia Mundial en Durban Sudáfrica, también fue en esa misma reunión donde ante una gran cantidad de líderes y lideresas afrodescendientes de las Américas y representantes de los Estados, aparecen por primera vez los afrodescendientes chilenos o afrochilenos, por medio de la primera ONG Afrochilena Oro Negro, liderados por la en ese entonces alcaldesa de una comuna del norte de Chile, Sonia Salgado Henríquez. Como muchos han transmitido, los que fueron testigos de ese suceso, fue algo que en términos; históricos, sociales y emocionales arrancó el mito de que en Chile No existían los negros o que si existieron, habían desaparecido por el clima.

Si bien somos conscientes que la lucha contra el racismo y la discriminación, más los esfuerzos de nuestros ancestros y ancestras que hicieron por lograr la libertad, fueron y serán parte importante de los inicios del movimiento afro en las América, en Chile, la conferencia de Santiago marca el inicio a la continuidad de aquella lucha por la visibilización de nuestro pueblo afrodescendiente en territorio chileno. Es a partir de la consagración en Durban Sudáfrica, con la declaración y su plan de acción de la III Conferencia Mundial Contra el Racismo CMCR, que de alguna forma el movimiento Afrochileno surge al mismo tiempo, el cual post Durban, la ONG Oro Negro inicia su proceso de visibilización social, cultural, jurídica y política del pueblo afrodescendiente en Chile.

Un movimiento que en sus inicios fue de carácter social y cultural, el cual debía buscar las estrategias o lineamientos para la visibilización de un grupo étnico, que según la historia de Chile, no existían o si existían, aparecíamos como un pueblo que, si bien estuvimos desde los tiempos de la Colonia, supuestamente desaparecimos producto del clima o el mestizaje, más aun cuando los archivos o estudios académicos eran escasos para demostrar la presencia viva del pueblo afrodescendiente en Chile.

Fue así, que se hacía necesario en su primera etapa (2001-2007) poder investigar y a su vez poner en valor, la historia, sus costumbres, tradiciones y sus territorios que definían quienes eran aquellos afrochilenos. En la primera etapa, la Ong Oro Negro avanzó considerablemente, lo que le permitió poder tener los insumos para la promoción y difusión de la cultura afro. Luego en el 2003 surge la Organización Lumbanga, el cual potenciaron más a fondo la investigación oral fomentando el patrimonio vivo e intangible de esta cultura afro.

Fueron aquellas primeras instituciones afrochilenas que, por medio de la manifestación cultural, se mostraron a la comunidad chilena, saliendo públicamente por medio de los tambores y sus danzas para decir y reafirmar; “aquí estamos y no hemos desaparecido”. Esta etapa podemos considerar que fue una de las más importantes en materia de incidencia, después del gran hito de la Conferencia de Santiago, una etapa de sensibilización y de auto reconocimiento. Si, digo auto reconocimiento porque muchos de los y las mal llamados negros o descendientes de esclavos, habían mantenido la hegemonía que sus padres y abuelos les transmitieron, el cual era NEGAR la RAZA. Había que reconstruirse a la interna, necesitábamos creernos y sentirnos afrodescendientes.

Paralelo a este proceso, era necesario dar cumplimiento a los resultados que salieron de la conferencia mundial de Durban, por medio de su declaración y Plan de Acción. Ya entraríamos a una etapa más política y técnica a la vez, en la cual, la unidad y las alianzas eran claves para avanzar hacia la visibilización del pueblo Afrochileno. Fue así como el movimiento afro se agrupa por medio de un colectivo, el cual pudiese articular, incidir y negociar con el Estado de Chile. Es así como se conforma la Alianza de Organizaciones Afrochilenas, creadas en principio entre las organizaciones Oro Negro y Lumbanga, y que luego se sumarian otras agrupaciones que renacían tales como; Arica Negro, el Club de Adulto Mayor Julia Corvacho y el Colectivo de Mujeres Afrodescendientes Luanda.

Se hacía necesario poder diseñar un plan estratégico con miras el objetivo común que todas las organizaciones buscaban, el cual era el Reconocimiento Político, Jurídico, Social y Cultural. Para esto, se debía generar distintas líneas de acción que llevara a dicho objetivo. En esa instancia es donde empezamos a analizar y definir por orden de prioridades, cuales líneas de acciones se debían tomar y cuáles serían las estrategias para lograr aquellos objetivos específicos. Esta discusión y reflexión a la vez, nos llevó a que era necesario tener en cuenta cuatros aspectos;

  1. Un marco legal que reconozca la presencia y los aportes de nuestro pueblo Afrochileno.

  2. Un marco institucional del aparato público que pudiera hacerse cargo de las demandas que actualmente tenían la comunidad afrodescendiente.

  3. Un marco político que nos permitiese justificar acciones de inversión social, cultural y económica inmediatas que pudiesen crearse a nivel local en favor del desarrollo de los y las afrodescendientes.

  4. Un marco estadístico que defina técnicamente cuantos somos, donde estamos y en qué situación nos encontramos.

Estas líneas de acciones se fundamentaban en nuestra “Carta de Navegación” que los y las afrodescendientes de las América teníamos plasmado en uno de los productos y logros más importante que el movimiento afro haya obtenido en el último siglo, el cual era el Plan de Acción de Durban, un instrumento político con enfoque de derecho que, de alguna forma, sería el arma o herramienta para derribar la barrera del Racismo Estructural dentro de nuestros Estados.

Si bien reconocemos que ha existido un sinfín de acciones locales por parte de las organizaciones y comunidades afrodescendientes chilena, especialmente en la región de Arica y Parinacota, que es la zona donde está la mayor población afro que se auto identifica como tal, quiero compartir algunas experiencias, el cual considero que son los hitos más importantes de lucha que el movimiento Afrochileno ha trabajado durante estos diecisiete años y que han sido el eje trascendental de las acciones de incidencia.

 

Instrumentos Jurídicos

Al analizar de qué forma podríamos exigirles al Estado de Chile que los y las afrodescendientes en Chile seamos reconocidos, nos encontrábamos que, a nivel interno, existían pocos instrumentos jurídicos que obligara al Estado, generar ciertas iniciativas de inclusión o visibilización. En este contexto, teníamos, por ejemplo, el artículo constitucional que la mayoría de los Estados, que fueron colonizados en América tienen en sus constituciones, el cual define y expresa sobre la no discriminación por raza o religión. Luego, lo más cercano era la Ley indígena que se aplicaba desde la década del noventa para los pueblos originarios, pero que no se aplicaba a nosotros directamente por ser un pueblo trasplantado y que llegaron juntos con los colonizadores en condiciones de esclavos.

Fue esa situación que, como movimiento social afro, nos hizo reflexionar y analizar que la declaración y plan de acción de Durban tomaba más fuerza, puesto que era el único instrumento que nos permitía defendernos y de alguna forma, poder tener un cierto dialogo con el Estado. Es ahí donde la estrategia de visibilizar la política exterior que Chile se comprometía en materias de derechos humanos en los diversos espacios internacionales, donde no solo la declaración de Durban, sería el único instrumento internacional que avalaba, o que directa o indirectamente, obligaba al Estado de Chile a iniciar acciones de inclusión en favor de nosotros. Para esto, era necesario investigar; acuerdos, pactos, convenciones, declaraciones, protocolos y otros instrumentos políticos y jurídicos que Chile suscribía y que se comprometía en aplicarlos dentro del país. Algo importante de mencionar, es que el Estado de Chile, después de la dictadura militar, al haber recuperado la democracia, ha querido visualizar a la comunidad internacional una imagen como un país que respeta fielmente los derechos humanos y que sus compromisos acordados en el exterior, en diversos espacios tales como; el sistema interamericano, Naciones Unidas, Iberoamericano y diversos espacios multilaterales, se aplican al pie de la letra dentro del país por medio de programas , políticas públicas y leyes.

Era necesario que el movimiento político Afrochileno, saliera al mundo para poder formarse políticamente hablando, y a su vez generar diversas alianzas y redes internacionales, especialmente con nuestros pares del movimiento afrodescendiente en América Latina y el Caribe que ya llevaban más ventajas en acciones de incidencia que nosotros. La participación en espacios tales como; La Alianza Estratégica de Organizaciones Afro Latina y Caribeñas, el Grupo de Afro-Censos, la Red de Mujeres Afrolatina, caribeñas y de la Diáspora, la Red de Jóvenes de Sudamérica y la de Latino América, entre otras, permitió que tantos sus líderes como las propias organizaciones afrochilenas, se potenciarán en conocimiento y discurso político-étnico/racial. En resumen, la estrategia era “negrearse” políticamente e incidir desde afuera hacia adentro.

Incidencia en Marcos Legales:

Durante los diecisiete años que llevamos como movimiento político, las organizaciones afrodescendientes han hecho tres intentos de impulsar una ley de reconocimiento del pueblo afrochilenos. La primera fue en el año 2005, donde a través de Lumbanga se presenta un documento al Diputado Iván Paredes con los argumentos históricos que podrían iniciar el diseño de una ley, cosa que nunca se hizo. Luego por medio de las Ong´s Oro Negro y Lumbanga, vuelven a diseñar un documento para ser presentado al Diputado Antonio Leal, en donde el diputado acoge esta solicitud y presenta oficialmente la primera moción de ley, pero que lamentablemente, luego de cuatro años y en la cual el Diputado Orlando Vargas continuó el seguimiento de dicha moción hasta su mandato, quedo archivada dentro del congreso de la república.

Finalmente, en el año 2016, se rediseña y se fortalece en términos legales, históricos, antropológicos y de contenido político, un documento para nuevamente ingresar una nueva moción que garantizara los derechos colectivos e individuales del pueblo tribal afrodescendiente (proyecto N° 10625-17). Esta moción fue ingresada por el Diputado Luis Rocafull en abril del 2016, el cual hoy fue aprobada en la comisión de derechos humanos y ciudadanía la idea de Legislar, pasando a la sala de la Cámara de Diputados del Congreso de Chile.

Marco Institucional.

Siguiendo el plan de acción de Durban, era necesario crear organismos de equidad racial dentro de los gobiernos nacionales y locales. Fue así que en el año 2011 se crea la primera Oficina de Equidad Racial dentro de un aparato del Estado, como es la Municipalidad de Arica. Esta oficina municipal afrodescendiente fue diseñada y propuesta por Oro Negro y Lumbanga en el año 2009 y que se pone en funcionamiento en el 2011.

Aplicación Convenio 169 .

Por otro lado, en el 2014, el gobierno de Chile, por medio del Ministerio de Cultura, invita a ser partícipe de una “consulta previa”, en el marco del mandato que exigía el convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, para las indicaciones sustitutivas del nuevo ministerio de Cultura. Esta participación marca un hito importante también para el proceso de reconocimiento, puesto que el Estado de Chile, reconoce implícitamente a los afrodescendientes como “Pueblo Tribal”, en el momento que aplica esta consulta previa que se enmarca dentro de los artículos de la convención de pueblos indígenas y tribales de la OIT, en su artículo 169, abriendo así, un nuevo espacio jurídico donde los afrodescendientes pudiesen hoy justificar la jurisprudencia que respalda dicha convención ratificada en Chile desde el año 2010.

Estadísticas y Censos. -

Ya por el año 2001, post Durban, la ONG Oro Negro iniciaba las acciones de una posible inclusión de los afrodescendientes en el censo del 2002, pero que lamentablemente, en menos de un año a realizarse dicho censo, era imposible incluir una pregunta o variable. Luego en el 2005, Lumbanga inicia la exploración de la realización de una prueba piloto de población afrodescendiente en la región de Arica, con miras a la inclusión en el censo del 2012. Estas gestiones lograron que el mismo Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se comprometiera en trabajar conjuntamente.

En el año 2010, se retoman las negociaciones para incluir la pregunta o variable “Afrodescendiente/Negro(a) con miras al censo nacional del 2012. Esto permitió estar en la cartilla censal para la prueba piloto hacia el censo del 2012. En esa cartilla la pregunta era; ¿se considera usted afrodescendiente?, si, no o no sabe, con el objetivo de probar la pregunta y así ver si técnicamente era factible colocarla, puesto que la prueba piloto se realizó sólo en tres regiones del país, siendo la región de Arica y Parinacota una de ellas. Finalmente según el análisis técnico, la prueba piloto arrojó que no era posible colocar la pregunta en el censo del 2012, dando razones “Técnico-Racista”, como por ejemplo, que solo en las regiones de Arica y Parinacota se pudo entender la pregunta y en las otras fue difusa, o que en el Focus Group que se realizó para analizar las nuevas preguntas, la palabra afrodescendiente era algo que no se entendía y que a lo mejor hubiese sido mejor decir; “las cosas por su nombre, o sea, negro”, según ellos.

Al haber obtenido esta derrota con la respuesta oficial del INE que no incluiría definitivamente la pregunta afrodescendiente en el censo del 2012, denunciamos esta exclusión, puesto que los argumentos técnicos de excluirnos, tenían un componente racista. Esta denuncia pública llegó hasta los diversos sistemas de monitoreo de Naciones Unidas tales como la CEPAL y CELADE, el CERD comité de evaluación contra el racismo y la discriminación en Ginebra, entre otros. Estas acciones produjeron que se pudiese negociar, para realizar una prueba de caracterización de población afrodescendiente en la región de Arica y Parinacota. Fue así que finalmente, luego de realizar el levantamiento en el segundo semestre del 2013 la prueba de caracterización, a principios del 2014 el INE publicaría dichos resultados, donde describía que en la región de Arica y Parinacota existían 8.415 personas que se auto reconocían como parte de la cultura afrodescendiente, siendo estos resultados, el primer producto estadístico o en términos políticos, la primera acción de reconocimiento y visibilización del Estado por medio de las estadísticas.

El censo del 2012 en Chile fue anulado y la Cepal recomendar un nuevo “Censo Abreviado” , el cual se realizaría finalmente en abril del 2017.Nuevamente entrabamos en la lucha por las estadísticas, pero esta vez, supuestamente más fortalecidos porque ya teníamos los insumos estadísticos para ser incluidos con los resultados de dicha caracterización. Pero no solo nos encontrábamos con los insumos de la caracterización, sino que también ya contábamos con otros tipos de estudios académicos modernos; históricos y antropológicos, y elementos jurídicos internacionales y políticos que obligaban al INE a incluir a lo menos una categoría o variable en este censo abreviado.

Pero nos encontramos con la sorpresa que el INE no incluiría la pregunta ni mucho menos la variable o categoría afrodescendiente, justificando ahora que al ser censo abreviado, se acotaban las preguntas. Este acto de exclusión, obligó al movimiento Afrochileno a denunciar a los organismos jurídicos locales y nacionales, los cuales fueron rechazados por la Corte de apelaciones y la Suprema, teniendo ue hoy llegar a la Comisión Interamericana de derechos Humanos.

Cristian Alejandro Báez Lazcano, chileno Azapeño-afrodescendiente, es el fundador de la ONG Lumbanga. Trabaja como investigador y coordinador territorial de Patrimonio Afrodescendiente en la Universidad de Tarapacá en Arica, Chile. En 2004, recibió el Banco Interamericano de Desarrollo, Premio de la Juventud, por su proyecto “Investigación, Recuperación y Diseminación de los Afrodescendientes en Chile”.