Identidades Regionales

 

El caso de Santa Cruz

By Paula Peña Hasbún

Bolivia es conocida como un país andino, pese a que dos terceras partes de su territorio corresponden a las Tierras Bajas, habitadas por más de treinta naciones indígenas de diversas lenguas y con la mayor parte de su población mestiza. Las Tierras Bajas, se conocen también con el nombre de Oriente boliviano.

El Oriente boliviano, corresponde al antiguo territorio colonial de la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra, que después de la Guerra de la Independencia, pasó a formar parte la República de Bolivia en 1825. El nuevo estado boliviano y el gobierno estuvieron centrados en la zona andina productora de minerales y donde se concentraba la mayor parte de la población boliviana, mayoritariamente indígena de orígenes quechuas y aimaras.

El departamento de Santa Cruz después de la formación de Bolivia fue dividido y, se formaron dos nuevos departamentos Beni (1842) y Pando (1938). Estos tres departamentos comparten características culturales similares, además de una economía basada en la producción agrícola, ganadera y forestal. En el territorio de estos tres departamentos se ha desarrollado una fuerte identidad regional que se sustenta en la historia y en la diversidad étnica y mestiza de la región.

Esta identidad regional se ha enfrentado en varias ocasiones al poder central radicado en los Andes. En la actualidad la identidad regional del Oriente boliviano, se ha hecho manifiesta políticamente en la lucha por la Autonomía Departamental iniciada en el año 2003 y en los votos a favor de esta forma de gobierno en los diferentes Referéndums llevados a cabo, así como también en una oposición electoral a Evo Morales.

Las identidades culturales del Oriente boliviano, se han expresado políticamente en contra del proyecto cultural, con fuertes lazos en el mundo indígena andino, sustentado por el gobierno de Morales. Entre el 2003 y el 2008, los enfrentamientos políticos se dieron con mayor intensidad, sin embargo después de la aprobación de la nueva constitución, el gobierno de Morales pudo debilitar a la oposición radicada en las Tierras Bajas. Sin embargo las identidades regionales existen y se fortalecen cada vez más, a pesar del enfrentamiento político. En este artículo analizaremos la identidad regional de Santa Cruz, que hoy se constituye junto con el Beni, en los dos departamentos opositores al actual gobierno.

La identidad cultural de Santa Cruz, se fue desarrollando desde la época de la dominación española, ya que la Gobernación de Santa Cruz, se constituyó en un territorio de frontera, para detener el avance portugués sobre la frontera Este y a su vez, el avance de las naciones nativas hostiles que atacaban y perjudicaban el desarrollo económico de las zonas productoras de metales como Potosí. En Santa Cruz, se estableció una tercera frontera, la que buscaba Eldorado, conocido también en la región con el nombre de Paititi. La Gobernación de Santa Cruz de la Sierra, mantuvo durante los siglos coloniales cierta autonomía de los centros de poder del Imperio español, debido a las grandes distancias y a las dificultades en cuanto a medios de comunicación. Fue en esta Gobernación donde se desarrollaron también las Misiones Jesuitas de Moxos y Chiquitos, donde se produjo una evangelización diferente, debido a las características étnicas de la región. Por ello, las tensiones étnicas tienen características diferentes del resto de Bolivia.

Una vez formada la República de Bolivia, Santa Cruz, mantuvo su condición de región marginal, fuera de las redes políticas y económicas. A pesar de ello a lo largo de su historia luchó contra la forma de gobierno unitaria y centralista radicada en los Andes, demandando la descentralización de poder, ya sea bajo la forma de Federalismo, durante el siglo XIX y de descentralización política en el siglo XX.

Hasta 1950, el gobierno central radicado en la zona andina, basaba su economía en la exportación de minerales y la producción agrícola no era suficiente para la alimentación interna. Ya en 1942, el norteamericano Mervin Bohan propuso la diversificación de la economía boliviana y la necesidad de incluir en la economía boliviana los productos de la zona del Oriente, para garantizar la producción alimentaria.

La participación política estaba restringida a los hombres que supieran leer y escribir, por ello la mayor parte de la población quedaba sin la posibilidad de elegir a los gobernantes. En 1952, una revolución nacionalista, que contó con el apoyo de los Estados Unidos, transformó al país, permitiendo el voto universal y, entre otras medidas, promoviendo el desarrollo de Santa Cruz. A partir de la segunda mitad del siglo XX, Bolivia cambió, ampliando su territorio con la inclusión de las Tierras Bajas y ampliando la ciudadanía se sus habitantes, y la participación de las masas indígenas.

Fue en la segunda mitad del siglo XX, que se desarrollaron en Bolivia dos tipos de identidades, la primera, la identidad étnica, basada en la población indígena prehispánica, centrada en la zona andina. La segunda, la identidad regional, centrada en los departamentos que se encuentran en la Tierra Bajas, con población mayoritariamente mestiza y con proyectos de modernización económica y política. Estas dos identidades se manifestaron al iniciar el siglo XXI, con proyectos políticos diferentes, la primera que busca la transformación hacia la economía comunitaria y la segunda que busca las autonomías departamentales para un mejor desarrollo económico regional. La tensión entre estos dos proyectos se ha manifestado en una lucha política y económica desde la llegada de Morales al poder en enero de 2006.

Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX, estuvo marcada por los enfrentamientos entre Santa Cruz y el gobierno central. Todas las demandas cruceñas, fueron consideradas por los gobiernos bolivianos como “separatistas”, acusando a la región de buscar su independencia. Santa Cruz es una zona productora de hidrocarburos y a finales de la década de los cincuenta, debió enfrentar al poder central para conseguir el pago de regalías por la exportación de petróleo. Una vez logrado ese pago, la región logró transformarse y crecer. En cincuenta años logró convertirse en la primer economía de Bolivia aportado con el 40% del PIB nacional y concentrando al 25% de la población en su territorio. Se convirtió en un departamento agroindustrial y exportador de productos agrícolas y forestales.

En la década de los ochenta, después de que Bolivia regresó a la democracia, en Santa Cruz se desarrolló un movimiento para establecer los gobiernos locales y la elección de los Alcaldes municipales, esta demanda fue llamada “separatista” sin embargo se logró la elección de las autoridades municipales, existiendo en la actualidad en Bolivia 350 municipios autónomos.

En los noventa, surgió otra demanda que exigía la descentralización de poder, y la creación de gobierno departamentales, sin embrago la demanda no fue atendida y por ello, al iniciar el siglo XXI, surgió en Santa Cruz, un movimiento por la autonomía departamental. La fuerte cohesión regional, basada en su identidad cultural, se transformó en un movimiento político, que buscó el cambio de la forma de gobierno centralista y unitario de Bolivia.

Las dos identidades la étnica andina y la regional oriental, están enfrentadas, sin embargo los investigadores han centrado sus estudios en las demandas indígenas, dejando de lado las demandas regionales, por ello es que muchos consideran que las demandas regionales son anti indígenas y las vinculan a las oligarquías, sin tomar en cuenta que ambas, están cuestionando al Estado boliviano, que las ha excluido históricamente. El actual gobierno, centrado en las demandas étnicas no ha considerado las demandas regionales, y dentro de su proyecto político, las califica de opositoras, ya que éstas buscan terminar con el poder centralizado en los Andes y repartirlo en los nueve departamentos que constituyen Bolivia.

Los problemas de Bolivia se resolverán cuando ambas demandas sean satisfechas, la de la población indígena y la de los departamentos, y de esa manera se pueda construir un país que incluya a todos los que habitan en él, sin diferencias étnicas ni regionales.

 

Paula Peña Hasbún es la directora del Museo de Historia y Archivo Histórico de Santa Cruz.