Javier Suárez: ¡Enseñar es conocer!

Javier Suárez Trejo estudió Literatura Hispanoamericana y Filosofía en Perú. Es doctor en Lenguas y Literaturas Italiana e Hispanoamericana por la Universidad de Harvard. Ha sido ganador del Premio Nacional de la Juventud otorgado por el Ministerio de Educación del Perú por el proyecto Pedagogías Poéticas. Actualmente, es profesor de Industrias Culturales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su correo electrónico: jtsuarez@pucp.edu.pe

Web: https://harvard.academia.edu/JavierSuarez

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¡Enseñar es conocer!
América Latina a través de sus educadores
Por Javier Suárez

 

¿Por qué estudié literatura latinoamericana? Podría decir que una de las razones fue que nací en América Latina, específicamente, en Perú. Sin embargo, decir esto no aclara mucho las cosas. Podría decir también que fue porque el español es mi lengua materna. Desde que era un niño, me he sentido atraído por las lenguas y, más aún, por enseñar. Recuerdo que me gustaba enseñar lenguas a mis padres, y, aunque mis técnicas pedagógicas no eran muy buenas (pues solían dormirse debido, probablemente, al cansancio luego del trabajo), nunca dejé de hacerlo. Si me preguntasen por qué lo hacía, no sabría qué responder; solo sé que me gustaba.

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Máscaras y poesía de cordel. Taller para estudiantes de educación (Ayacucho, Perú 2015).

Cuando ingresé a la universidad, allá por el año 2006, estos intereses se enfocaron en las que serían las dos pasiones que han marcado mi vida, a saber, la poesía y la pedagogía o, en términos más generales, las artes y las humanidades. En Perú, mantener vivas estas pasiones no es tarea fácil: la poesía es el género más olvidado, pues su lectura se considera difícil o incluso inútil; por otro lado, nuestro sistema educativo tiene serios problemas institucionales. A veces, pienso que, si hubiese vivido en un inexistente país ideal, me habría gustado ser un monje fascinado por los misterios que olvidados manuscritos le deparan al acucioso investigador. Sin embargo, nací en el Perú, y siempre he pensado que tal hecho fortuito exige de mí una responsabilidad frente a los problemas de mi país.

La situación de la poesía y la pedagogía en el Perú me hizo consciente de lo urgente que es activar y conectar artes y humanidades con el fin de transformar mi realidad. Me vuelvo a preguntar, entonces, ¿por qué estudié literatura hispanoamericana? Porque mi más grande pasión ha sido siempre compartir la poesía y la pedagogía de América Latina.

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Pre-Texts. Workshop for teachers with Doris Sommer (Arequipa, Peru 2015).

Recuerdo que cuando estudié Literatura en Perú se leía mucho a autores extranjeros (franceses y norteamericanos, sobre todo), pero no se leía mucho a los peruanos. Quizás era una cuestión de moda, de gustos. Poco a poco, fui indagando en la tradición poética y pedagógica peruana y me di cuenta de que había un gran número de autores peruanos que muy poca gente conocía o que, por alguna razón que desde entonces busco comprender, habíamos olvidado. América Latina cuenta con una riquísima tradición de educadores para quienes el arte en general y la poesía en particular eran de vital importancia para la transformación del país. Al darme cuenta de esto, mis pasiones tomaban la forma de una misión.

Asimismo, la tradición poética latinoamericana es vasta: las vanguardias poéticas que detonaron en la primera mitad del siglo XX nos han ofrecido obras que siempre me han maravillado por su calidad formal, su profundidad temática, por sus alcances éticos y estéticos. Baste mencionar a tres poetas peruanos: César Vallejo, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela. En el caso de los educadores, hay muchos que están olvidados. Me gustaría mencionar a dos: José Antonio Encinas quien reconoció la importancia del trabajo creativo para el aprendizaje y a Antenor Orrego quien, en sus obras, expuso lo que podríamos llamar una pedagogía estética, y a quien César Vallejo (quizás el poeta latinoamericano más importante del período de vanguardia) reconoce como su maestro.

Podría seguir mencionando a diversos educadores y educadoras que, tomando en cuenta las artes, intentaron transformar la situación de sus comunidades. A veces, parece que Perú es solamente el país de Macchu Picchu, de los Incas, del ceviche; si bien esto también es el Perú, creo que todo aquel interesado en América Latina debe saber que involucrarse en su estudio exige acercarse a las complejidades y dificultades de un continente que a lo largo de su historia ha luchado por su independencia y autonomía, y en esta labor tanto los artistas como los educadores han sido de vital importancia.

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The poetic body. Performance at the awards of the National Youth Contest, hosted by Peru's Ministry of Education (Casa de la Literatura Peruana, Peru 2017).

Siempre he creído que enseñar es tan importante como investigar, de allí que mi trabajo como investigador tenga como fin no solo la producción de conocimiento sino, sobre todo, la transformación de las comunidades a las que pertenezco. Nuestras investigaciones son parte de lo que somos; en este sentido, es posible expresar, a través de ellas, cómo somos y quiénes queremos ser. Durante mi programa doctoral, esta certeza se ha mantenido firme y sólida. Por tal razón, mi investigación se ha enfocado, entre otras cosas, en la conexión entre artistas de vanguardia y pedagogos en América Latina durante el siglo XX. Siempre me he preguntado por qué los pedagogos son raramente recordados en las discusiones sobre las vanguardias latinoamericanas. Los poetas son visibles; con los educadores, este no parece ser el caso.    

Comencé, entonces, a buscar pedagogos que tuvieron un impacto en los movimientos artísticos de vanguardia. Asimismo, me enfoqué en las pedagogías (es decir, las formas de enseñar) que aparecen explícita e implícitamente en las obras de los vanguardistas. En un reciente artículo, he analizado el impacto de las ideas estético-pedagógicas de Antenor Orrego en César Vallejo. En el 2016, gracias al Fondo Jens Aubrey Westengard, llevé a cabo una investigación de archivo en diversas ciudades del Perú. Tuve la oportunidad de presentar los resultados de esta investigación en el IV Congreso Latinoamericano de Ciencias Sociales (FLACSO) que se llevó a cabo en la Universidad de Salamanca el 2018. Esta experiencia como investigador ha fortalecido mi compromiso con la innovación educativa en el Perú. Sin embargo, la investigación no ha sido suficiente para mí.      

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Spanish Class! Clase de Español en Harvard (Cambridge, EE.UU. 2016).

Con esto en mente, participé en el proyecto Pre-Textos de la Universidad de Harvard articulado por la profesora, y mi asesora doctoral, Doris Sommer, iniciativa que tiene como fin recuperar la función cívica de las humanidades a través de la interpretación de textos considerados difíciles. De hecho, durante el 2016, nos fuimos a la región de Arequipa en Perú para llevar a cabo un taller para docentes para mejorar sus prácticas pedagógicas a través de la lectura de textos literarios. Creo que una gran manera de conocer el Perú y América Latina es no solo haciendo turismo o incluso investigando, sino arriesgándonos a hacer talleres donde es posible escuchar y entender un poco más la complejidad y los problemas de la realidad latinoamericana. Siempre he creído que escuchar y compartir son las habilidades más importantes para conocer algo que es distinto a nosotros.

El 2016 y junto a un grupo de amigos, fundé el Laboratorio de Vanguardia Pedagógica (LAVAPERÚ), una iniciativa que ofrece herramientas pedagógicas a los docentes a través de la interpretación de textos poéticos. Gracias a mi investigación sobre educadores peruanos, diseñé una metodología de enseñanza que busca renovar la experiencia en el aula. Para LAVAPERÚ, un aula no es solo un espacio donde un profesor da conocimiento a los estudiantes. Es, sobre todo, un espacio para el aprendizaje colaborativo a través de la performance y de la intervención estéticas. Siempre me he preguntado por qué las prácticas de los docentes no han aprendido de las formas contemporáneas del arte que enfatizan, no la pasiva transmisión de conocimientos, sino la interacción y empoderamiento de los estudiantes. He usado estas formas para renovar mi forma de enseñar no solo en Harvard, sino en los talleres para profesores que he organizado con la ayuda de la Casa de la Literatura Peruana. En el año 2017, la metodología de LAVAPERÚ ganó el Premio Nacional de la Juventud otorgado por el Ministerio de Educación del Perú. ¡Fue una experiencia muy emocionante y estoy muy agradecido por ello!         

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Patriota. Photo during patriotic parade (Puno, Peru 2016).

Creo que sumergirme en la complejidad de América Latina a través de las artes y la educación me ha permitido conocerme mejor a mí mismo, y también le ha dado una misión a mi vida: transformar la educación en el Perú con el fin de democratizar la cultura, de promover ciudadanía; y en esta empresa, las artes han sido, qué duda cabe, mis mejores aliadas. Conocer a diversos profesores peruanos y latinoamericanos ha sido, asimismo, una de las experiencias más importantes en mi trabajo; hablar con ellos me ha permitido aprender cosas que no se enseñan en las aulas. Recordar y empoderar a los maestros de escuela es hoy urgente pues, como afirmara José Antonio Encinas en Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú (1932), “el más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el del maestro de escuela. Cuando la sociedad actual se sacuda del egoísmo y de los prejuicios que anquilosan sus más vitales funciones, y cuando el maestro, de su parte, deje la rutina y se transforme en un líder social, entonces el magisterio habrá sobrepasado en importancia a cualquiera otra actividad humana”.

 

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