Kayla Getter: Hasta la proxima vez: Reflexionando sobre mi tiempo en Buenos Aires

Kayla Getter es una estudiante de tercer año estudiando Estudios Sociales en Harvard College, escribiendo su tesis sobre el metodo de enseñanza en las escuelas secundarias del Genocidio de Ruanda en 1994 y el clima despues del conflicto en un régimen autoritario. ¡Le apasiona viajar, andar en bicicleta y probar nuevas comidas

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Por Kayla Getter

En febrero 25,2020 yo esperaba afuera de un apartamento de siete pisos con dos maletas grandes y llena de incertidumbre y nerviosismo. Mirando el teclado y sin saber que tenia que hacer, un hombre salió para ayudarme. Trate muy duro de decir una frase completa pero lo que salió fue tartamudear “Yo… estoy….buscando…”. Antes de terminar mi frase, el hombre dijo “Estela!” En muy poquito, yo me encontraba en el séptimo piso de este apartamento. Mi nueva casa.

Yo estaba entusiasmada de empezar mis estudios en Buenos Aires con el Consortium for Advanced Studies Abroad (CASA). Yo escogí CASA-Buenos Aires, un programa especial, porque facilita inscripción directa a universidades locales, seminarios con intelectuales argentinos y el apoyo de una directora de programa que vive en Argentina. Yo me inscribí a CASA-Buenos Aires Proseminar y dos cursos en Torcuato Di Tella universidad para estudiar literatura contemporánea, comparar educación global, y continuar mis estudios en español con un curso de la Universidad de Buenos Aires, Departamento de Filosofía y Humanidades.

Pocos días después de llegar, pronto descubrí que Buenos Aires es una ciudad llena de simpatia. La cultura es animada y generosa. Mis vecinos me invitaron a cenar después de una charla en un ascensor. Desconocidos se detuvieron en la calle para ofrecerme indicaciones, siempre extremadamente paciente con mi español. En medio del ajetreo de esa ciudad de 15 millones de personas, hay gran parques con espacio para sentarse y relajarse. La ciudad está dispersa con heladerías y la mejor parrilla que he probado (¡aunque nunca le diré eso a mi abuelo!). Me encantó mi tiempo en Buenos Aires—mi único deseo es que yo pudiera haber quedado más tiempo. .

Debido a Covid-19, mi programa envió a todos los estudiantes a sus propias casas solo tres semanas después de empezar. Empecé orientación a finales de febrero, mientras mis amigas desde Italia y China ya se les había pedido que regresaran a casa. Tristemente, yo estaba en mi casa antes de que todo mis cursos habían comenzaron.   

Yo tenia muchos nervios de estudiar en el extranjero; yo tenía muchas preguntas. Como me iba ir con mi “host mom (don’t know how to say this)? Voy a entender el español argentino? Cuales clases debería escoger? Cómo reaccionaría mi cuerpo de salir en Argentina hasta las 5 de la mañana? Pero la pregunta que me preocupaba con la posibilidad de una pandemia muy cerca: Nos van a regresar a Estados Unidos?

La ansiedad recorrió mi cuerpo mientras trataba de permanecer presente. Yo exploré el Cementerio de la Recoleta, me relajé en parques con amigas tomando vino tinto, conocí a estudiantes universitarios locales por bares en Palermo Soho y planeé aventuras espontáneas de fin de semana en Patagonia y Cariló—un pueblo costero a cuatro horas de Buenos Aires.  Al mismo tiempo, estaba tratando de averiguar qué información recibían mis amigos que estudiaban en Londres, Sudáfrica y Australia sobre la creciente pandemia. Era un juego de teléfono, a medida que los rumores se extendieron por todo el mundo sobre cuándo y quién sería enviado a casa, pero, nadie sabía a ciencia cierta. El director de la Oficina de Educación Internacional (OIE) en Harvard no lo sabía, los padres no lo sabían, los líderes del programa no lo sabían y, por supuesto, otros estudiantes universitarios no lo sabían.

En Buenos Aires, siempre discutió el Covid-19 en referencia a los casos de Italia y China.  Mientras cené con mi anfitrión, ella repetidamente dijo "no hay razón para preocuparse" porque no estaba en el radar de nadie. A nadie estaba preocupada sobre la seguridad de los argentinos, hasta el noche de 15 de marzo, cuando el Presidente Alberto Fernández anunció el cierre de la frontera y todas las escuelas.A la mañana siguiente, mi programa/diplomado tuvo una reunión de emergencia que requería que todos los estudiantes regresaran a sus hogares dentro de los cinco días. Me sentía como si la gravedad de la situación aumentó de cero a cien en cuestión de días.

Entonces, desafortunadamente, no pude pasar cinco meses estudiando en Buenos Aires, pero el tiempo que tuve fue muy especial. Me embarqué en la aventura de estudiar fuera confiando en mis objetivos: hablar español, sumergirme en una nueva cultura latinoamericana y viajar por toda Argentina. Y la verdad es que, aunque mi experiencia se condensó en tres semanas, me enorgullece decir que logré mis tres objetivos.

Estoy muy agradecida por la relación genuina y amorosa que formé con mi madre anfitriona, Estela. Compartiendo una casa con Estela, rápidamente nos convertimos en una rutina. Debido a que nuestros horarios eran diferentes, nunca nos vimos mucho durante el día, pero todas las noches nos reunimos para cenar y hablar de todo mientras comíamos. Aprendí sobre el sistema gratuito de salud pública de Argentina, cuánto sus hijos amaban a la UBA (Universidad de Buenos Aires), sus creencias sobre la afluencia de inmigrantes de los países vecinos y cómo la crisis económica la impacta. Hablamos de nuestras familias, mis amigos y mis preocupaciones sobre el futuro del programa, siempre con Estela escuchando pacientemente mientras tropezaba con mis oraciones. Nuestras cenas diarias no solo fomentaron nuestra relación, sino que también me crearon un espacio cómodo para practicar español. Tuve una sesión individual de tutoría en español todas las noches, lo que aumentó significativamente mi confianza y mis habilidades lingüísticas. Definitivamente sigo dudando cuando hablo y no puedo pronunciar doble “r”, pero conversando por dos horas con mi madre anfitriona todas las noches mejoró exponencialmente mi fluidez. Hasta el día de hoy, sigo en contacto con ella a través de WhatsApp, y sé que siempre tendré una Mamá Argentina.

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CASA-Buenos Aires Proseminario por zoom, con visitante Juan Torbidoni, un profesor de literatura en Universidad Católica Argentina.

 

 

Desde la distancia, estoy inscrito en dos cursos en la Universidad Torcuato Di Tella, un curso de idiomas a través de la UBA y el seminario de mi programa. A pesar de que todos mis cursos se llevan a cabo a través de Zoom, aprecio la oportunidad de continuar (virtualmente) sumergiéndome en Argentina. Mi curso favorito es "Educación, Política y Sociedad" con el profesor Mariano Narodowski, ex miembro visitante de DRCLAS en Harvard y ex Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires (2007-2009). El pequeño seminario facilita la discusión y la reflexión, abriendo cada clase chequeando cómo estamos. Además, en mi clase de español, compuesta por estudiantes internacionales de Francia, Brasil e Israel, leemos artículos de noticias argentinas que abordan Covid-19 y analizamos la respuesta de nuestros países a la pandemia. Aunque no es la inmersión que imaginé, sigue siendo una comunidad fuera de Harvard. Este semestre todavía estoy aprendiendo de y con un grupo internacional de estudiantes que me desafían a entender el mundo a través de una lente diferente.

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Paseando en Patagonia con otras estudiantes de CASA-Buenos Aires.

 

 

¡Por último, viajé mucho! Visité la hermosa cataratas de Iguazú, viajé un fin de semana a la playa de Cariló y vi Patagonia el fin de semana antes de que nos dijeran que regresáramos a casa. Argentina es un país lleno de naturaleza y climas diversos. ¡Y, si le van a pedir que salir Argentina, le recomiendo que reciba esa información con vistas a las impresionantes montañas de la Patagonia!

Covid-19 cambiará para siempre el mundo entero. Estoy tan feliz de haber podido visitar Argentina antes de la cuarentena porque tuve el privilegio de participar en unas conversaciones espontáneas, compartir comida durante cenas tardías y bailar hasta las 5 por la mañana. Quería en Argentina para aprender de y con una nueva cultura, y yo continuar haciendo eso virtualmente.

Covid-19 impacta cada humano en esta planeta a varios grados. Mi cuento de saliendo Argentina es un cuento de privilegio. Harvard me guió fuera del país por el apoyo financiero para los vuelos de emergencia y los Servicios de Apoyo Global (Global Support Services), que constantemente enviaban actualizaciones de salud de todos los países por los que viajaba para regresar a casa.

Muchas personas en el mundo están atrapadas donde están: miembros de unas familias de los detenidos en la frontera México-Estados Unidos a debido a sus juicios detenidos, prisioneros que no pueden ser liberados sin importar la situación de salud y personas de color que se ven desproporcionadamente afectadas por Covid-19 y que no recibe asistencia o apoyo adecuado.

No lo digo esto para refutar mis sentimientos, mis sentimientos de tristeza de salir de Argentina son verdaderos. Pero, más bien para nombrar cómo me ha impactado Covid-19, mientras que también compartir las experiencias de los demás.

Yo sé que algún día, voy a volver a Argentina con una lista de cosas para hacer. Hasta entonces, estoy agradecida de estar en casa y segura.