La lucha del pueblo Mapuche

Aumentando a la democracía Chilena

Por Guillaume Boccara

Con casi un millon de personas, el pueblo mapuche que vive en Chile representa unos de los pueblos nativos más numerosos de América Latina. Después de haber sido un actor social importante de la lucha en contra de la dictadura neoliberal pinochetista (1973-1990), el pueblo mapuche, a través de sus numerosas organizaciones, se está convirtiendo en un protagonista central del nuevo panorama político y cultural chileno. Desde principios de los años 90 y con la vuelta a la democracia, las organizaciones mapuche han orientado su lucha hacia la recuperación de las tierras usurpadas, la reconstrucción socioterritorial y la revindicación de derechos colectivos propios. Frente a este movimiento social de fondo, el estado chileno tarda en reaccionar de manera adecuada. Si bien la nueva ley indígena de 1993 reconoce la existencia del pluralismo cultural en el país aun no se ha ratificado el convenio 169 de la OIT ni otorgado reconocimiento constitucional al pueblo mapuche. Se creó una institución encargada del tema indígena (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) pero la participación política indígena en la definición de las políticas públicas es mínima. Se han implementado programas sociales de superación de la pobreza pero los Mapuche siguen siendo los más pobres entre los pobres. Se ha constituido una comisión de juristas y científicos sociales que elaboró un informe sobre la verdad histórica acerca de las relaciones entre los pueblos indígenas y el estado chileno pero no se tomó en cuenta las percepciones que los Mapuche tienen de su relación con los wingka (no mapuche) y con un estado que usó de violencia y subterfugio para conquistarlos a fines del siglo pasado en una colonización del sur chileno que no tiene nada que envidiar a la conquista del oeste norteamericano. En los últimos 10 años se devolvieron unas 200,000 héctareas a las comunidades mapuche rurales pero no se ha resuelto el serio problema de las empresas forestales que invadieron el territorio mapuche como tampoco se han detenido los megaproyectos (represas, autopistas) que además de destruir el medio ambiente producen efectos sociales y económicos desastrosos sobre las comunidades indígenas. El estado chileno afirma dialogar con los representantes del pueblo mapuche pero sigue persiguiendo, reprimiendo y encarcelando a muchos militantes mapuche recurriendo a la retórica y a la parafernalia antiterrorista «de moda» a nivel global. A pesar de este panorama cada vez más oscuro para los pueblos indígenas de Chile, decidí contarles una historia con un desenlace feliz. Tomé esta decisión por tres razones. Primero porque el caso que relato a continuación demuestra que un estado plurinacional o multicultural se construye ante todo en base al respeto a los derechos humanos básicos. Segundo porque este mismo caso tiende a mostrar que la capacidad de negociación de las organizaciones mapuche se ha ido incrementado en la última década, sobre todo a partir del proceso de reconstrucción de las territorialidades «neotradicionales». Tercero porque las entrevistas a tres militantes mapuche que se incluyen en ese mismo número de ReVista, abordan directamente el lado oscuro del conflicto entre el estado chileno, el pueblo mapuche y las grandes multinacionales. He aquí, pues, la breve historia de un conflicto resuelto entre tres comunidades mapuche-lafkenche (mapuche de la costa) y un latifundista tristemente famoso de la comuna de Carahue en la novena región (centro-sur) de Chile.

APERTURA DEL PRETIL EN EL FUNDO DURÁN: UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Es con gran entusiasmo que los comuneros mapuche del valle de Coi Coi procedieron a la apertura de un pretil que corre paralelo al cerco que separa las tierras indígenas del fundo Durán en la zona costera de la novena región de Chile. Construido poco después del maramoto de 1960 en las tierras del hoy fallecido Domingo Durán, el imponente terraplén tenía como objetivo prevenir la anegación del predio costero del fundo. Pero al impedir que las aguas corrieran naturalmente hacia el río Moncul, esta construcción tuvo como consecuencia la inundación de más de 11 hectáreas de tierras pertenecientes a la comunidad mapuche-lafkenche de Pilolcura sector Lobería. El contraste es notable entre los dos lados del cerco-pretil: pasto verde del lado del fundo versus campos inundados de totoras del lado indígena. Hoy, a 43 años de la erección ilegal de esta obra, mientras decenas de vacas pastan placidas en el verde predio del fundo, los escasos animales de los comuneros mapuche se encuentran enterrados en el barro. «Casi 12 hectáreas de nuestras tierras fueron anegadas, y en el resto los animalitos andan a duras penas mientras que cuando uno empieza a construir su casa se asoma en seguida el agua» dice un comunero de Pilolcura.

No es de extrañarse que la gente de las comunidades mapuche considere este día 9 de septiembre 2003 como una fecha histórica. «Es un sueño que se hace realidad» dicen con mucha emoción las señoras Rosa Levío y Lucinda Huenuman de la comunidad de Pilolcura. «Conseguir la apertura del pretil es una gran victoria y es el resultado de varias décadas de lucha y mobilización» declaran felices los dirigentes Bladimir Painecura y René Huenchuñir de la Asociación Newen Pu Lafkencheque agrupa a ocho comunidades del territorio mapuche de la costa (véase entrevista con el dirigente Bladimir Painecura). El actual dueño del fundo, Juan Carlos Durán, también presente el día de la apertura, reconoce que quizás su padre cometió un error al construir este pretil que tanto daño hiciera a los intereses de los pequeños agricultores mapuche. Afirma que él no quiere más problemas y que «hoy en día se hace necesario trabajar en conjunto para construir un país para todos». En cuanto a saber porque este hecho ocurre hoy y no se pudo echar abajo el pretil antes, los dirigentes Fernando Huenchuñir de Champulli-Costa y Hernán Levío de Pilolcura responden que eso se debe a tres factores: primero la vuelta a la democracia, segundo la movilización de las comunidades, tercero la buena voluntad del Gobierno Regional y de los Servicios Públicos. «Nosotros hacemos las cosas en forma legal» dice el dirigente lafkenche Hernán Levío. «Los Mapuche no somos conflictivos como se suele afirmar sino que queremos, con el respaldo del gobierno regional y a través del trabajo de las organizaciones mapuche, poder construir un futuro mejor para nuestros hijos» insiste el presidente de Pilolcura para luego seguir diciendo: «Luchamos para lo que nos corresponde y hemos buscado una solución por la vía de la conversación que es lo más bonito que hay». Con respecto a la actitud del dueño del fundo, la gente reconoce que Juan Carlos Durán está demostrando bueno voluntad, pero que eso no siempre fue el caso pues «en tiempo de la dictadura la gente tenía temor, no se nos escuchaba e incluso algunos dirigentes quienes se movilizaron en contra del pretil desaparecieron». La señora Lucinda de Pilolcura acompañada de Marta y Mirta, comuneras de Champulli del mismo valle de Coi Coi dan gracias a Dios y a la virgen por este sueño y dice que se alegran de que «hoy día Don Juan Carlos se de cuenta que lo que estaba haciendo estaba mal». Afirman con esperanza que de ahora en adelante «los comuneros del valle podrán tener un animalito gordito y ser orgullosos de ello». «Se ha dado un paso muy bonito por parte de la comunidad» declara el longko (jefe tradicional) de Pilolcura, Juan Colicheo, quien agarra con ansia la pala y la picota para derribar al pretil y hacer correr libremente las aguas trancadas hace más de cuatro décadas. El longko pone énfasis en el hecho de que «las cosas siempre deben conversarse». Según él, este paso grande se logró tanto porque hubo diálogo como porque todas las comunidades colaboraron y apoyaron. «Al abrir este pretil se nos abre el horizonte» declara otro comunero de la comunidad afectada quien viste la camiseta de la selección chilena en ese día del partido Chile-Perú después de un empate heróico frente a Argentina en Buenos Aires contando para las eliminatorias de la Copa del Mundo 2006. Nos dice con mucha alegría que cuando el terreno se seque podrán empezar a sembrar y a hacer buenas casas. De ahí en adelante las comunidades seguirán trabajando en común para drenar el agua. Según René Huenchuñir, son 130 las familias que saldrán beneficiadas por esta obra de drenaje.

SATISFACCIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

Los mapuche de las tres comunidades del valle de Coi Coi (Champulli, Coi Coi, Pilolcura) no son los únicos en estar contentos. Ruben Cariqueo, consultor del Gobierno Regional y coordinador de las acciones de los servicios públicos en la zona, comparte la alegría general. Para él también esta apertura constituye un gran logro pues a pocos meses de la firma de un convenio entre los servicios públicos de la región y la Asociación Newen pu Lafkenche, «ya se han podido solucionar problemas concretos a través de la negociación y con conversaciones». Amplia satisfacción demostraba también Mario Castro, especialista en cuestión medio ambiental del Servicio de Salud Araucanía Sur, según el cual la apertura del pretil puede considerarse como un acto de sanación. Autor de un informe sobre el impacto de la construcción del pretil, el señor Castro señala que la apertura del terraplén es el resultado tanto de la presión de las organizaciones mapuche como del apoyo que les brindaron los distintos servicios públicos. Sobre el tema de poner los servicios públicos al servicio de la gente, Rodrigo Fuentes, director subrogante de la Dirección General de Aguas (DGA), señala que «aquí se buscó una solución integral y definitiva para que este tipo de situación ilegal no se vuelva a repetir nunca más». «De acuerdo al código de aguas del 1991 y al código civil mucho más antiguo no se permite que ningún predio pueda producir inundación de otro predio» enfatiza Fuentes. Sin embargo, dado el tamaño de la región es difícil que el servicio se entere de todas las situaciones ilegales relativas a modificaciones no autorizadas de cauces. En el caso del pretil del sector de Lobería la DGA actuó en base a la solicitud de la Asociación de comunidades Newen Pu Lafkenche. Ahora bien, esta situación encontró una solución rápida porque el director subrogante, además de trabajar en terreno se encontró con unas comunidades unidas y organizadas. Participación comunitaria, dirigentes indígenas capacitados y nueva manera de enfocar el problema de la tierra y del territorio mapuche por parte de los poderes públicos parecen ser los tres elementos que participaron de la resolución de este conflicto. Un conflicto que encuentra hoy su solución pacífica en la medida en que los Mapuche demostraron su capacidad de negociar pero sobre todo porque el Estado, al hacer respetar la ley, contribuyó a reabrir el espacio de la conversación. De hecho el propio dueño del fundo explica que lo que le determinó a aceptar la apertura el terraplén fue que «en términos legales asi debía ser». «Habían varios instrumentos públicos que me instaban de abrir el pretil» precisa Juan Carlos Durán.

EL ESTADO CHILENO Y EL PUEBLO MAPUCHE: ¿HACIA UN NUEVO TRATO?

En el almuerzo que se realizó en la sede de la comunidad de Pilolcura después de la apertura del terraplén, tanto el presidente de la comunidad, Hernán Huenuman, como el director subrogante de la DGA y Juan Carlos Durán destacaron que la solución al conflicto hubiese sido imposible sin, por un lado la voluntad de todas las partes de dialogar y por otra el respeto de la ley vigente. En este caso el estado cumplió con su rol de hacer respetar las leyes y de proteger los derechos de los ciudadanos, de las comunidades y de los pueblos que habitan dentro del territorio nacional. Un buen ejemplo de como se construye en los hechos un estado de derecho en una sociedad diversa o plurinacional. Ya que a fines de cuentas el estado no hizo nada más ni menos que restablecer un derecho que había sido vulnerado. De acuerdo a su presidente Bladimir Painecura, el convenio que firmó la Asociación Newen pu Lafkenche el 28 de marzo 2003 con los servicios públicos representados en el Gobierno Regional de la Intendencia hizo que la resolución de este largo conflicto entre el fundo Durán y las comunidades indígenas se diera de manera más fácil. Según él, «es un tema de imitar pero se deben cumplir ciertas condiciones para poder hacer eso». Un punto de vista compartido por Augusto González del Servicio País, asesor técnico de la Asociación Newen pu Lafkenche. Según este sociólogo, la vuelta a la democracia, el nuevo acercamiento del estado a las partes más lejanas del país así como el movimiento de reinvindicación del pueblo mapuche en general son algunos de los elementos que explican que en cinco meses se haya logrado conseguir lo que no se había conseguido en más de 40 años. La capacidad organizativa y de gestión de la Asociación lafkenche quien trabaja a un nivel no sólo de comunidad sino también territorial le ha permitido golpear las puertas correctas. En resumen, no se trata de un mero problema técnico que tendría que ver con la capacidad de saber donde ir para hacer valer sus derechos, sino que se trata de la capacidad organizacional de las comunidades del territorio lafkenche. Y en este caso preciso la organización de las comunidades de acuerdo a un ordenamiento territorial endógena no se contradice con la labor de los servicios públicos ni con la ambición del estado de encontrar soluciones integrales a conflictos y problemas complejos. En el caso presente, las organizaciones mapuche y el Estado chileno más que entrar en conflicto parecen potenciarse mutuamente. Ello representa un ejemplo concreto de que la solución al mal llamado problema mapuche pasa por una reforma del estado y de sus agentes así como por el reconocimiento del pueblo mapuche como sujeto político, cultural, social y jurídico. Así es como un nuevo trato parece posible vía la construcción diaria de un estado de derecho adaptado a la realidad plurinacional del país. Más aún, el respeto de los derechos particulares del pueblo mapuche tiende a renforzar los derechos universales de todo ciudadano o grupo de ciudadanos, mapuche o no-mapuche. Lejos de constituir un peligro para la unidad de Chile, el movimiento social mapuche representa más bien una oportunidad para la profundización de la democracia en un territorio socioculturalmente diverso. El gobierno actual pareciera compartir esta idea pues ubica la noción de interculturalidad al centro de su reforma del estado a la vez que intenta potenciar las instancias de diálogo, aunque cabe reconocer que se encuentra a menudo confrontado a intereses económicos y políticos que van más allá de los intereses de la sociedad civil chilena (véase entrevista con P. Cayuqueo y discurso de G. Raiman). La lección de esta historia es que el diálogo y la negociación son posibles cuando existe un estado de derecho, lo que no siempre es el caso cuando se trata de respetar y reconocer los derechos de los pueblos indígenas en Chile (véase artículo de J. Araya).

9 DE SEPTIEMBRE: EL DÍA PATRIOTA MAPUCHE-LAFKENCHE-CHILENO

Escuchemos para concluir a un comuenro de Pilolcura Richard Levío quien resume con humor y lucidez el significado de este momento importante en la historia mapuche-lafkenche así como en las relaciones entre el Estado Chileno y el Pueblo Mapuche: «Por lo menos ahora el indígena es escuchado, antes eramos marginados, no teníamos derecho a nada. Hoy día es un día patriota para nosotros. Faltó la música no más para bailar un par de purunes (baile mapuche) con un pie de cueca (baile nacional chileno). Pero estamos todos enfocados aquí en la apertura del pretil así que en vez de los instrumentos van las herramientas y las palas».

 

Guillaume Boccara (Ph.D, EHESS, Paris, 1997), an anthropologist, is a researcher at the Centre National de la Recherche Scientifique (France). He has worked for several years with Mapuche communities in Chile. He has been a fellow at the Program in Agrarian Studies at Yale, visiting professor at Yale University and at the Casa de las Américas (Spain). Among his more recent publications are "The Mapuche People in Post-Dictatorship Chile” in Etudes Rurales 163-164: 283-304 (2002), Guerre et Ethnogenèse Mapuche dans le Chili Colonial (Paris, Editions L’Harmattan, 1998), andColonización, Resistencia y Mestizaje en las Américas (Quito-Lima, Editorial Abya Yala/IFEA, 2003). Boccara is currently working on the process of reterritorialization among the Chilean and Argentine Mapuche, neoliberal global governmentality and the reconfiguration of the nation-state in Chile and Argentina (E-mail: boccara@ehess.fr or chumleimi@yahoo.fr).