La Red de Aprendizaje sobre Empresas Sociales

Aportes desde la Universidad

Por Roberto Gutiérrez and James E. Austin

Las percepciones de crisis en la sociedad colombiana incluyen consideraciones negativas sobre los distintos sectores: la indiferencia del sector privado, el oportunismo del sector social y la corrupción en el sector público. Estas imágenes no tienen en cuenta los esfuerzos de muchas organizaciones cuyas realizaciones intentan transformar las condiciones de exclusión y marginalidad de la mayor parte de la población. Una tarea urgente es apoyar a quienes están en la lucha para aliviar estas condiciones o abrir nuevos espacios de transformación.

Nuestros problemas sociales han despertado los ánimos y las universidades pueden colaborar desde varios frentes. Por un lado, la universidad presenta a los estudiantes oportunidades de trabajo en cuyo desarrollo ellos alcancen su propia formación. Por otro lado, sirve a la transformación de la sociedad al potenciar la contribución de líderes y organizaciones a su entorno inmediato. Formación y servicio, dos caras de una sola moneda; una moneda acuñada con investigación en las distintas áreas del saber.

En las sociedades contemporáneas, donde las organizaciones ocupan un lugar predominante, el aporte de las Facultades de Administración es cada vez más importante. ¿Cómo crear o revitalizar programas que encuentren el adecuado balance entre lo social y lo económico, que las iniciativas sociales tengan viabilidad económica y que los proyectos económicos consigan impactos sociales positivos? En la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes abordamos esta pregunta y creamos la Iniciativa en Emprendimientos Sociales (IESO). Esta es la historia de su institucionalización en nuestra universidad.

LA REORIENTACIÓN Y LA CREACIÓN DE NUEVAS CAPACIDADES

El catalizador de la creación de la IESO fue la invitación a participar en la Red de Aprendizaje sobre Empresas Sociales (SEKN por sus siglas en inglés). Esta red es una coalición entre la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard y otras escuelas de negocio líderes en América Latina. Su misión es “avanzar las fronteras del conocimiento y de la práctica en iniciativas sociales a través de la colaboración en investigación, el aprendizaje compartido, la enseñanza centrada en el estudiante, y el fortalecimiento de las instituciones de educación en administración para servir a sus comunidades.” Otro socio en la red SEKN es la Fundación Avina que provee tanto fondos de contrapartida como experiencia en el campo de las empresas sociales a las escuelas de negocio. Todos los miembros de la red buscan el fortalecimiento del compromiso de sus instituciones con el sector social.

Ubicar una nueva iniciativa dentro de una agenda ya existente exigió reorientar la atención de algunos profesores. Arrancamos con el apoyo del Rector de la Universidad y con la participación del Decano de la Facultad en el Consejo Asesor de la Iniciativa. Para el trabajo con los profesores partimos de un principio: lo social es un tema transversal que necesita ser abordado desde diferentes perspectivas. Más importante que crear un nuevo grupo de especialistas, hemos considerado necesario estudiar—entre otras—los impactos sociales de ciertas decisiones financieras, observar las transformaciones inducidas por el mercadeo social, o investigar el alcance de las estrategias de innovación cuyo campo de experimentación para productos o servicios es la población con mayores dificultades económicas.

¿Cómo despertar el interés y conseguir el compromiso de los profesores? Es fácil continuar con la rutina y dejar a un lado los cambios innecesarios. Por ello hemos buscado su conexión emotiva e interés intelectual. Por ejemplo, invitamos a la universidad a líderes empresariales y sociales destacados e intentamos, atendiendo las necesidades de los líderes y el interés de los profesores, definir cuáles investigaciones y proyectos de servicio queríamos realizar. Durante los dos primeros años de la iniciativa emprendimos el estudio de cuatro casos de colaboración entre empresas del sector privado y organizaciones del sector social. Además, definimos nueve proyectos de servicio en los cuales podríamos trabajar con líderes empresariales y sociales.

Una vez elaborado el plan de trabajo para los primeros dos años de la Iniciativa en Emprendimientos Sociales, comenzó el trabajo con cada uno de nuestros grupos de interés (stakeholders). Con algunos profesores hicimos una labor de difusión e invitaciones directas a trabajar en las investigaciones o en los proyectos de servicio de la Iniciativa. A distintos profesores les entregamos—del material que Harvard Business School nos había legado—los casos pedagógicos, los artículos académicos o los programas de ciertos cursos que considerábamos podían ser de su interés. Aunque en un par de ocasiones hemos sido invitados a discutir casos como el de Hábitat para la Humanidad o La Transformación de Cleveland (“The Cleveland Turnaround”) con alguno de los cursos coordinados por estos profesores, el material norteamericano ha despertado poco entusiasmo. Más receptividad han tenido los 17 líderes sociales de muchos rincones de Colombia convocados a la universidad en el 2002, quienes cautivaron a la audiencia de más de 50 cursos visitados. Al final, son aquellos profesores que han participado en una investigación quienes tienen mayor relación con la Iniciativa.

La interacción con líderes empresariales y líderes sociales ha sido central en la iniciativa porque creemos en el balance entre lo económico y lo social: proyectos económicos con un positivo impacto social y proyectos sociales con viabilidad económica. Varios de estos líderes nos han enseñado practicas de responsabilidad social corporativa e iniciativas sociales tan valiosas que hemos comenzado a documentarlas. También hemos creado espacios, unos informales como tertulias al final de la tarde y otros formales como programas de educación continuada para ejecutivos, con el fin de dialogar sobre esas experiencias importantes a nuestro alrededor.

En educación continuada para ejecutivos hemos participado en el Programa de Presidentes de Empresa y en el Programa para el Desarrollo de la Capacidad Exportadora de la Pequeña y Mediana Empresa. En ambos programas, con más de 40 altos directivos, el trabajo se ha concentrado en observar algunas practicas de responsabilidad social corporativa. Con los líderes empresariales, además, ha existido la oportunidad de realizar presentaciones conjuntas.

El primer semestre de 2002 ofrecimos dos espacios de participación a los estudiantes de pregrado, uno el curso electivo titulado “Gerencia Responsable e Innovadora” y otro a través de las “Asesorías a Emprendedores Sociales”. En este último proyecto conformamos grupos de trabajo en los que participan un emprendedor, uno o dos estudiantes, y un consultor profesional. Ya son 25 grupos formados durante los tres semestres en los cuales ha existido la oportunidad de brindar la asesoría. A estos espacios agregamos, durante el segundo semestre de 2002, un curso electivo para los estudiantes de la Maestría en Administración (MBA) titulado “Aportes Empresariales en la Sociedad”. Mientras tanto, nueve estudiantes de pregrado y posgrado decidieron hacer sus proyectos de grado sobre un emprendimiento social, y tres exalumnos de los posgrados participan como voluntarios en el proyecto de asesorías. Hemos podio generar cierto interés en los estudiantes al crear cursos nuevos y construir en éstos a partir del aprendizaje centrado en los participantes.

En el proceso de construcción de la IESO con profesores, estudiantes, líderes, organizaciones y gremios, dos factores que han hecho parte de nuestro capital semilla son el prestigio de la Universidad de los Andes en el medio colombiano y el aval académico y financiero provenientes del extranjero. Con este capital hemos podido acercarnos a experiencias iluminadoras y aceptar interesantes propuestas de trabajo. Tanto o más importantes que las ideas es la disponibilidad, en una universidad, del talento y la energía de sus estudiantes. Cuando hay una necesidad y los líderes se acercan a la universidad, buscamos a los estudiantes que colaboren desde cursos o espacios como los proyectos de grado. El relativo éxito en la invitación al compromiso de los estudiantes presiona, entonces, la participación de los profesores.

Con el tiempo hemos venido creado una identidad hacia dentro y hacia fuera de la universidad. Las labores de difusión de nuestra iniciativa cumplen, al menos, dos funciones: una, comunicar lo realizado para atraer organizaciones que necesitan ayuda y, dos, motivar con los hechos la participación de quienes pueden proveer parte de esa ayuda. Hasta ahora un boletín virtual bimestral y una página electrónica han abierto el camino que ha de complementarse con publicaciones y videos, sin descontar alianzas con medios masivos que amplíen el alcance de las comunicaciones.

¿A través de cuáles mecanismos involucrar a los grupos de interés externos? Desde la participación en el Consejo Asesor de la IESO, conformado por empresarios y gestores sociales, hasta la consideración del tipo de productos y servicios que ofrecemos contempla la inclusión de distintos grupos. El apoyo a los líderes sociales, más allá de la asesoría y documentación ya mencionadas, ha incluido la elaboración de planes de negocio para ideas prometedoras y talleres para el fortalecimiento de juntas directivas de organizaciones sin ánimo de lucro. Entre tres y seis directivos de 21 organizaciones en dos ciudades del país han asistido a estos talleres dirigidos a los miembros de las Juntas Directivas. Fuera de los líderes y sus organizaciones, en la iniciativa hemos trabajado con el sector público y con un par de gremios. Los excepcionales ejemplos de sostenibilidad de algunas organizaciones sociales contrastan con las grandes necesidades administrativas de la mayoría. Y las peticiones de apoyo que llegan a la universidad crecen en la medida en que el costo del servicio es sufragado por fundaciones colombianas y foráneas.

La participación en la investigación comparativa de la red SEKN no solo sirvió para aumentar la comprensión del fenómeno de la colaboración entre las organizaciones sin ánimo de lucro y las empresas privadas en Colombia, sino también en los demás países miembros de la red—Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile y México. A su vez, aumentó nuestra habilidad para compartir estas ideas con otras instituciones y redes en Colombia.

¿Cómo ir más allá de los recursos limitados con los cuales contamos? Existen unas redes que hasta ahora nos han servido de apoyo y validación al trabajo realizado. Además de participar desde su origen en el red SEKN, hemos colaborado en la creación de tres redes colombianas: Una de universidades comprometidas con la ética y la responsabilidad social, otra de diferentes organizaciones interesadas en la gerencia del desarrollo social, y una última aglutinando iniciativas de desarrollo y paz. Solo la red de universidades tiene un proyecto articulador de los nodos y conseguir esto es también el propósito de las otras dos.

LA ESTRUCTURA QUE PERMITE LA INSTITUCIONALIZACIÓN

En la sociedad colombiana existen innumerables oportunidades para contribuir. En los párrafos anteriores hay una descripción del camino recorrido por la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes para enfrentar los desafíos en la construcción de una estrategia que aumente el impacto de esfuerzos para enfrentar ciertos problemas sociales.

A la reorientación de las energías de algunos profesores, lo cual generó una estructura organizacional distinta, siguió el desarrollo de nuevas capacidades en varios de nuestros grupos de interés. La red SEKN ha facilitado la actividad emprendedora de la Iniciativa en Emprendimientos Sociales colombiana. La creación de la IESO y de sus diversos grupos de trabajo garantizan, en el mediano plazo, la colaboración de investigadores y estudiantes con líderes empresariales y sociales comprometidos. Los productos y servicios generados ya tienen impacto en el trabajo de varias decenas de gestores sociales y en la vida de sus comunidades. Además, son fuente de aprendizaje para unos y otros. ¿No es esa la labor de una universidad?

 

Roberto Gutiérrez, Ph.D., is the director of the Program on Social Initiatives in the School of Administration at the Universidad de los Andes in Bogotá, Colombia. Along with his interests in educational settings, his present research and publications focus on the ways in which collaboration between private and social sectors helps to solve social problems.

James E. Austin is the Snider Professor of Business Administration at the Harvard Business School. A member of the DRCLAS Executive Committee, he now serves as the Chair of the HBS Initiative on Social Enterprise. An author of 16 books, dozens of articles, and more than a hundred case studies on business and nonprofit organizations, Austin’s most recent book is The Collaboration Challenge: How Nonprofits and Businesses Succeed Through Strategic Alliances (Jossey-Bass Publishers). For more information on IESO, see http://administracion.uniandes.edu.co/ieso.