Medellín Bajo Escrutinio

Por Claudia M. Mejía Trujillo

“El cine es el arte de los lugares” escribió alguna vez Víctor Gaviria, y efectivamente, yo descubría lugares nuevos en cada película de mi juventud: un parque en Nueva York, una avenida en París, una iglesia en un pueblo de España. Llegaban a mí como imágenes de espacios remotos que me abrían el apetito por conocer el mundo, pero no podía reconocerme en ninguna de ellas.

Un día, viviendo ya en otro país, me encontré, inesperadamente, con mi realidad. En una escena un grupo de muchachos, que hablaban con un acento que reconocía aunque no podía descifrar todas sus palabras, saltaban por unos techos y al fondo, como un muro, había unas montañas que me eran familiares. Eran esas mismas montañas que me habían oprimido hasta hacerme salir de la tierra en que nací y crecí. Reconocí mi ciudad, mirada desde lo más intimo, lo más difícil. Era una realidad sin traducir, sin embellecer, y se sentía como una palmada en la cara. Allí estaba la indiferencia que permitía que los jóvenes perdieran la vida, la violencia como solución, el dinero como goce efímero de una existencia que no tenía sentido. Era la primera vez que lo veía en una pantalla y me sentí dolorosamente representada. No era fácil identificarme—aceptarme como parte de esa imagen, pero agradecí que me confrontara con el silencio que trata siempre de imponerse en mi conservadora ciudad.

Desde entonces, seguí de cerca la trayectoria del director que me había ayudado a entenderme. Estudié sus películas como una nueva revelación para mí y comencé a difundirlas. Tuve, inclusive, la alegría de conocer a Víctor en persona y de invitarlo a participar en un cine foro para inmigrantes como yo. Al final de la primera proyección, escuché la recriminación: ¿Por qué muestra usted la cara mala de Colombia? Y quise llorar. Todavía no entendíamos nada, llevábamos el silencio adentro. El cine es el arte de los lugares y de la gente que los habita. A veces no nos gusta lo que refleja, pero dejar de mirar no hará que la realidad desaparezca. Mirarnos, sea quizás el primer paso para descifrar qué es lo que le pasa a nuestra atormentada ciudad.

Claudia M. Mejía Trujillo is a graduate student of Medieval Literature at the Universidad Autónoma de Barcelona. She is currently living in the Middle East.

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