Nelson Palacios: Director Ecuatoriano

Por Miguel Alvear

Este año no tengo una película favorita, tengo varias. Todas son ecuatorianas, producidas con bajísimos presupuestos por autodi- dactas y tremendamente populares a pesar de que no se exhiben ni en las pantallas de los cines, ni en los festivales o canales de televisión. Estas películas, con títulos sugerentes como “Sicarios Manabitas”, “Lágrimas de una madre” o “El dolor de ser pobre”, se venden a un dólar en un mercado gigantesco de contrabando, filmes y música pirata, conocido como La Bahía, en la ciudad por- tuaria de Guayaquil.

El más prolífico de estos realizadores underground es Nelson Palacios quien solamente este año ha producido tres largomet- rajes: “El retorno del llanero vengador”, “Mundo real” y “No me dejes mamá”. En el primero Palacios recrea—en el contexto montubio de la costa ecuatoriana—los ranchera westerns que viera como niño en los cines de la ciudad de Milagro. En el segundo, nos cuenta la historia de un pastor evangélico en un mundo donde la línea entre el bien y el mal es más clara que el agua. y en el tercero, un melodrama de proporciones que hará brotar más de una lágrima, el realizador retoma un tema recurrente en su filmografía: la niña abandonada que recorre las calles hostiles de la ciudad en pos de su madre perdida.

Pero dejando de lado su abundante filmografía (12 largometrajes en los últimos cuatro años), lo que sorprende aún más de Palacios es su particular mecanismo de financiamiento. Al final de cada largometraje coloca un cartel con un teléfono al cual pueden llamar las personas interesadas en actuar en su próxima producción. Una vez establecido el contacto Nelson escribe el libreto y su empresa familiar—Capricho producciones—alista las cámaras y el resto del elenco. La actriz o el actor invitado corren con los gastos de rodaje, aproximadamente unos quinientos dólares, para comprar los casets, comida y solventar el transporte. A cambio, una vez terminado el film, el actor o actriz recibe una copia de la edición final, con autorización para reproducirla cuantas veces quiera. Así recupera su inversión y gana mucha fama entre los miles de seguidores de este peculiar director ecuatoriano.

Miguel Alvear es un artista visual y productor de películas que reside en Quito, Ecuador. Actualmente dirige la investigación “Ecuador Bajo Tierra”, sobre videografías marginales de su país la misma que será publicada en septiembre de este año.

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