Paraguay: Un país en una lengua misteriosa y singular

 

Por Benjamín Fernández

Aunque Paraguay no tiene costa, el agua forma una parte integra de su paisaje. Foto por Tetsu Espósito, www,yluux.com
 

Si usted llega a un país donde casi el 90% de la población habla guaraní, que es su lengua oficial y nacional, además del Español, pero la gente no se reconoce como "indio" o aborigen e incluso la tribu ha desaparecido.. uno se encuentra  frente a un aparente grave problema de identidad. Sin embargo, los paraguayos estamos muy orgullosos de nuestra  condición bilingüe (español y guaraní)  y de utilizar el lenguaje como herramienta cultural para asimilar otras culturas que las hay muchas y de diferentes orígenes. Menonitas de Europa y Canadá, rusos, ucranianos, japoneses, coreanos, norteamericanos, indios de la India, europeos de destinos orígenes y  árabes. El país que fue casi completamente devastado durante la llamada Guerra Grande (1865-1870) y en donde el Paraguay enfrentó un verdadero holocausto ante las fuerzas combinadas de Argentina, Brasil y Uruguay que  dejó una población reducida al 15%. Nunca en toda la historia del mundo un país pagó un precio muy alto en victimas militares y civiles por defender su territorio, su identidad y su cultura.

Paraguay fue reconstruido por la mujer que sobrevivió  en mayor cantidad que sus congéneres masculinos al llamado “genocidio americano” por el autor brasileño Julio José Chiavenato en si libro “Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay” donde publica en su pag. 205 una carta enviada por el Duque de Caxias, comandante del ejército brasileño al emperador Don Pedo II el 18 de noviembre de 1867 donde en una parte dice:

Y es aquí lo que muestra la lógica de que es imposible de vencer a López, y que es imposible el triunfo de la guerra contra el Paraguay; porque resulta insostenible de que se hace contra López, y que en vez de ser una guerra que apunte hacia la meta de legítimas aspiraciones, sea una guerra determinada y terminante de destrucción, de aniquilamiento.

Esto muestra, incuestionablemente, que no tuviéramos doscientos mil hombres para continuar la guerra al Paraguay, habríamos en caso de triunfo, conseguido reducir a cenizas la población paraguaya entera; y esto no es exagerado, porque estoy en posesión de datos irrefutables que anticipadamente prueban que, si acabásemos de matar a los hombres, tendríamos que combatir con las mujeres, que reemplazarán a éstos con igual valor, con el mismo ardor marcial y con el ímpetu y la constancia que inspiran el ejemplo de los parientes queridos y nutre la sed de venganza. Y sería admisible un posible triunfo sobre un pueblo de esa naturaleza? Podemos, acaso, contar con elementos para conseguirlo, y si aún lo consiguiésemos, cómo lo habríamos conseguido? Y, después qué habríamos conseguido? Cómo habríamos conseguido, fácil es saber, tomando por exacto e infalible antecedente del tiempo que tenemos empleado en esa guerra, los inmensos recursos y elementos estérilmente empleados en ella; los muchos millares de hombres también estérilmente sacrificados en ella, en una palabra, los incalculables e inmensos sacrificios de todo género que ella nos cuesta; y si todo eso no haya dado por resultado más que nuestra abatida situación, cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar la guerra, esto es, para convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto del vientre de la mujer y matarlo no como feto, aunque como un adalid. Y lo que tendríamos conseguido, también es difícil decir: sería sacrificar un número diez veces mayor de hombres de lo que son los paraguayos, sería sacrificar un número diez o veinte veces mayor de mujeres y niños de lo que son los niños y mujeres paraguayas; sería sacrificar un número cien mil veces mayor de toda clase de recursos de lo que son los recursos paraguayos; sería conquistar no un pueblo, pero un vasto cementerio en que sepultaríamos en la nada toda la población y recursos paraguayos y cien veces más la población y recursos brasileños. Y qué seríamos sobre un vasto cementerio? Seríamos los sepultureros que tendrían que enterrar las cenizas de nuestras víctimas, que responder a Dios y al mundo de sus clamores, y más que esto, desaparecida la población paraguaya, desaparecida la nación paraguaya y desaparecida en proporción equivalente la población brasileña, quién sería, sino, única y exclusivamente el Brasil, el responsable delante de las naciones extranjeras de los inmensos daños causados con esta guerra y a sus súbditos.

El texto es mas que elocuente de la percepción que tenía el Brasil en torno a esta guerra desconocido y cruel cuyos efectos aun son perceptibles en el país destacando el coraje de sus hombre y el compromiso de sus mujeres.  Esto dio oportunidad hace unos meses a que la cabeza de la iglesia Católica mundial  el Papa argentino  Francisco  reconocer su importancia  no sólo en la reconstrucción de la Nación sino en lograr mantener su cultura a través de la  lengua materna: el guaraní. El lenguaje es nuestra principal herramienta en términos de reafirmación de identidad como Nación y como colectivo.. Nos escondemos del mundo adverso detrás de la lengua. Ella define nuestro carácter, temperamento y personalidad. Absorbemos cualquier otra cultura con el idioma como elemento  clave para  entender e integrarse de y a  este país donde el bilingüismo alcanza su nivel mas alto en América Latina.  El 90% de la población habla ambas lenguas y resulta imposible comprender los matices de la cultura paraguaya sin conocer algo de Guaraní.

Hace unos años un embajador de los EEUU y actual Alcalde de Coral Gables en la Florida: James Cason decidió aprender el lenguaje. Había hecho un buen trabajo, que decidió en su despedida dar un concierto de canto en guaraní en una gran teatro local. Nos sentimos muy orgullosos de su esfuerzo y del interés que ha puesto en comprender al país desde la llave que permite introducirse a el. Incluso grabó  un disco con algunas canciones paraguayas típicas  pero dejó la sensación de que nunca llegó a ser parte de nosotros. Probablemente  sus condición  de Embajador puso una barrera o estableció una distancia  pudiendo afirmar que "le dimos  la llave  pero no accedió a  la combinación".

UNA LENGUA CON MUCHOS MATICES

Paraguay es un país  complejo. No es fácil de explicar no sólo el idioma, sino cómo un país puede describir el amanecer usando  las cinco palabras diferentes (ko ´e , koé ,ti ko ´embota, koe ju, koe soro). Todo sucede en menos de 3 minutos y para describir esos instantes  utilizamos cinco diferentes expresiones.

La cultura paraguaya podría ser una atracción no sólo para los arqueólogos, antropólogos  o lingüistas, de paso asignaturas que curiosamente no son posibles de aprender en universidades paraguayas,  y entender cómo una nación  utilizó su idioma aborigen para construir y reconstruir su orgullo y confianza.  A los paraguayos nos gusta el mundo, pero nos escondemos detrás del Guaraní. El lenguaje es una máscara y escudo para protegernos del mundo exterior. País sin litoral marítimo  que disfruta un aislamiento singular . Un país definido  por un famoso escritor español Rafael Barret hace un siglo como: "... difícil y hermoso, donde algunas personas tienen suerte, pero el país: no" Esta expresión dejó una impresión profunda en nuestro principal escritor Augusto Roa Bastos, quien dijo: "el infortunio se enamoró del  Paraguay ". De alguna manera nos gusta ser raros, complejos, inescrutables y diferentes y no disfrutamos las condiciones del éxito que resulta a veces una situación incómoda  tal vez porque cuando Paraguay fue la nación más desarrollada en América Latina una gran guerra castigó al país y dejó la impresión de que el éxito está más cerca de la .. tragedia.

La cuestión identitaria se forja en la lengua y ella devuelve en cada paraguayo un sentido de orgullo aunque en el proceso ese sincretismo genere conflictos. El pensar en una lengua y expresarse en otra no es aun una cuestión superada. A pesar de que en la Constitución de 1992 se estableció su carácter de lengua oficial todavía los niveles de instrucción bilingüe están lejos de poder desarrollar ambas lenguas confundiéndose en una nueva versión conocida como “jopara” (mezcla)  que algunos conciben como una neo lengua. La lengua guaraní acaba de establecer una Academia que permita coincidir en su grafía y promueva de manera mas fácil el proceso de aprendizaje en escuelas y colegios que ahora resulta de carácter obligatorio. El problema de pensar en una lengua y hablar en otra diferente genera una dificultad conocida como disglosia que a pesar de que el billete nacional este escrito en ambas lenguas todavía tiene un largo camino por recorrer en la tarea de hacer que el carácter bilingüe lleve incluso a facilitar el aprendizaje de una tercera o cuarta lengua.

La persecución que sufrió el guaraní durante el periodo de ocupación militar de brasileños y principalmente argentinos luego de la finalización de la Guerra Grande, estableció el concepto de guarango (zafio o poco educado) a todo aquel que hablara dicha lengua incomprensible para los invasores extranjeros. Con todo el idioma se mantuvo y probablemente haya sido potenciado por el carácter de lengua prohibida socialmente que tuvo como carga durante varios años. La lengua a falta de una grafía conocida por un lado y por el analfabetismo por el otro ha sido hablada y no escrita ni leída por muchos años. Aun  hoy la gran mayoría de los Guaraní hablantes no leen ni escriben en la lengua. La aun débil promoción educativa de ella no ha sido suficiente para promoverla en espacios mas amplios que la simple oralidad.  Pareciera que la misma disfrutara su calidad temporal y no pretendiera dejar rastros que la pongan en peligro.

El Paraguay ha conseguido desarrollar rasgos de su cultura en una lengua que resulta compleja de entenderla incluso para los mismos habitantes de este país que hizo del encierro su característica central . “La isla rodeada de tierra” como describiera al país Augusto Roa Bastos refleja metafóricamente las características de una nación refugiada en su lengua para mantenerla viva, diferente y singular.

El sincretismo de los conceptos culturales de los guaraníes y los españoles que no solo promovieron el uso de la lengua sino que además hicieron de ella la descripción del país en todas sus formas y características. Una lengua onomatopéyica que emita los sonidos de la naturaleza como cuando a una caída de agua la denomina “chololó” o “charará” o describe sus características singulares de Iguazú en la denominación de una de las mas grandes cataratas a nivel mundial.  O acaso juega con la propia denominación del país que algunos la definen a Paraguay como la  “tierra de los payaguaes” (grupo indígena) con el que se encontraron los primeros conquistadores españoles que arribaron al país en 1525.

La lengua define al país y el se refugia en ella como orgullo y defensa de su identidad. Un caso curioso de que la tribu no exista  pero que haya quedado de alguna manera en las 17 etnias sobrevivientes que de alguna manera la referencia como tronco gramátical del que se nutren para sus propias lenguas.  Un país que abraza, absorbe y “somete” en el buen sentido del tèrmino al recién llegado hasta hacerlo parte de su uso obligatorio a culturas notablemente diferentes pero que en pocos años se vuelven paraguayos a travez de la lengua que define su cosmovisión y realidad.

Aunque su promoción sea lenta, su dinámica es tan grande que el diccionario de la Real Academia Española decidió incluir palabras del Guarani a sus ediciones en Español incrementando sus razgos de lengua mezclada (jopara).

Con todo, el gran camino por recorrer en el país es profundizar sus valores culturales y evitar el debate que no de manera infrecuente algunos sectores intelectuales plantean sobre la real utilidad de la lengua Guaraní para los paraguayos. Sin embargo, el conocimiento primero y el reconocimiento después del valor cultural de la misma nos permite entender no solo el país con sus rasgos identitarios sino la región misma que se extiende a la Argentina, el Brasil, Bolivia e incluso el Uruguay. Los nombres de ciudades y pueblos con clara raíz guaraní ha llevado a que el Mercosur reconociera al Guaraní como lengua y que el denominado Estado Plurinacional de Bolivia incluya a la nación Guaraní como parte de ella. En los tiempos dominados por la globalización existe un retorno a las raíces locales procurando volverlas universal desde esa doble dimensión de saberse parte y de reconocerse en el otro esos mismos valores casi como la recomendación de León Tolstoi a ese joven escritor que le preguntó como podría ser universal y el gran escritor ruso le contestó: “pinta o describe  tu aldea y serás universal”.

Es interesante observar ese efecto hoy entre los políticos interesados en reconocerse paraguayos primero y ser electos después  a partir de la lengua que muchos han decidido tomar clases del idioma para mejorar pronunciación y desarrollo de conceptos porque saben que sin hablar guaraní nadie llega a ser escogido para un cargo en el Paraguay. Producciones cinematográficas, un renglón absolutamente nuevo en el país, como “7 cajas” o “Hamaca Paraguaya” no solo obtuvieron un gran respaldo de público en el país sino que han sido premiadas en el mundo y exhibidas en varias salas teniendo al guaraní como idioma dominante en los diálogos que no resultaron ser limitaciones a la hora de traducirlos y presentarlos en el extranjero. Esto sumado al hecho que cantantes reconocidos en el mundo de habla hispana como Joan Manuel Serrat de España hayan grabado canciones en guaraní como “Che Pykazumi” (mi torcaz) con notable éxito en su disco “Tarres” muestran un crecimiento notable de la lengua y un reconocimiento mundial a ella.

Varias universidades en el mundo han incluido la enseñanza y el estudio de la lengua Guaraní con notables muestras de interés hacia ella.

Hasta ahora podemos decir que en el Paraguay coexisten los hispanohablantes con los del “jopara” y un escaso número aún de conocedores del guaraní puro que hacen de la lengua un laboratorio vivo en un país que usa preferentemente el idioma como un valor cultural que lo hace diferente y distinto en el mundo.

Si la cuestión de la identidad puede ser un factor de crisis en el mundo actual, en el Paraguay surge como reafirmación de capacidad de coexistir con otras lenguas  y culturas  al tiempo de ser un poderoso instrumento de adhesión a los valores nacionales para las comunidades extranjeras que pueblan este país de 7 millones de habitantes ubicado en el centro de Sudamérica.

Al misterio que genera este raro proceso de mezcla y síntesis, el idioma nos sorprende no solo describiendo el amanecer con cinco momentos diferentes sino nos muestra la búsqueda de un horizonte en donde es posible ser manteniendo la lengua como elemento común de afirmación soberana. Un instrumento de reconocimiento y de defensa y, una lengua sobre la cual el Paraguay ha tenido que reconstruirse luego del genocidio de la Guerra Grande. Un país, una lengua, una identidad y una proyección ..no es poca cosa en la rica historia del subcontinente.

 

 

Benjamín Fernández Bogado es abogado y periodista. Autor de mas de 15 libros sobre democracia, comunicación, gobernabilidad y derecho a la información. Es profesor universitario y fundador de Radio Libre y el Diario financiero 5Dias. Nieman Fellow ´00.