Sadie Weber: Historia con su Guisito

Sadie L. Weber es una candidata doctoral en el Departamento de Antropología de Harvard y ha trabajado en el Perú desde 2009. A ella le interesan los hábitos alimentarios tradicionales y la arqueología ambiental. Se puede contactarla por email a sweber@fas.harvard.edu.

Read English version here.

Historia con su guisito
By Sadie Weber

En un día fresco de júlio de 2015 en el pueblo de Yauli en Huancavelica, Perú, yo estaba regresando a casa después de un día de excavaciones en el sitio arqueológico de Atalla, un templo y asentamiento de 3,000 años de antigüedad. Trabajé allá para mi tesis de doctorado. El atardecer estaba llegando, y en los Andes eso quiere decir que va a hacer un frio horrible muy pronto. Nuestra vecina, Juana, una gruñona simpática con ochenta y picos años, me llamó.

Juana

“SADIE! Ven!” Me acerqué a ella. “Ya almorzaste?” Ella me preguntó. “Juana, son las cinco de la tarde…..sí, hace tiempo ya.” Yo respondí. “Bueno pe, ven pa’ almorzar conmigo.” Ella me mandó. No se puede renegar de Juana. “Qué preparó?” Yo pregunté con un nivel de incertidumbre y curiosidad en mi voz. “Calditu, pe!” Ella respondió. Como muchas personas de la sierra del Perú, la lengua materna de Juana es quechua, y ella habla castellano como un idioma secundario. Su manera de hablar es distintamente marcada con un acento y un ritmo que son andinos. Calditu – caldito. Un plato totalmente inocuo.Outside of the houseStreet facing mountainsPotatoesPotatoes 2

 

Le seguí en su casa y tome asiento. Ella me dio un plato, el caldo prometido, aunque tenía una adición conspicua: una quijada. Eso fue caldo de cabeza, una sopa que nunca probé antes. Otros ingredientes estaban reconocibles: papas, zanahoria, cebolla, hierbas, y choclo – un tipo de maíz típico del Perú. Me gustó? No fue mi plato favorito. Comí todo? Sí, claro. Por supuesto, no se puede renegar de Juana. La quijada me contó mucho sobre Juana. Soy una zooarqueóloga, o sea, yo estudio los huesos antiguos de animales de sitios arqueológicos para poder entender las culturas antiguas del pasado. Y talvez mejor dicho con ese contexto, esa quijada fue la mandíbula derecha de un codero o cabrito de nueve meses.

Pero, dado a los patrones de agricultura en la región de Huancavelica, es más probable que fue un cordero. Juana compró una carne más tierna para su sopa – ella no iba comprar nada de calidad baja. Ella fue tan simpática que me invitó una porción de su comida y la puso una guarnición extravagante – la yapita, un regalito.Jawbone

 

Ese plato, como varios platos del Perú moderno, refleja la historia del país que incluye influencias indígenas, europeas, africanas, y asiáticas. La alimentación y la gastronomía del Perú prehistórico, contenían una diversidad inmensa de productos del país entero. Mi trabajo como arqueóloga, y además una arqueóloga que estudia restos microscópicos de plantas e huesos de animales, me permite analizar la vida cotidiana, el movimiento, y las interacciones de los peruanos antiguos.

Específicamente, mis investigaciones se enfocan en la ganadería de camélidos – o sea, la llama, la alpaca, la vicuña, y el guanaco – y además como fue que ese sistema facilitaba viajes de larga distancia y divulgaba una religión en los andes hace 3,000 años. En mi tesis de doctorado, mi meta es responder a la pregunta: cuál era el impacto que las caravanas de llamas tenían en la divulgación de la religión Chavín? Las llamas son la única bestia de carga que era domesticada en las américas, y ellas mantendrían su importancia por miles de años. A pesar de que la tradición de las caravanas está disminuido, todavía hay hay gente que usan ese sistema para cargar productos en todo los Andes. Para poder responder a mi pregunta, yo analicé lo que es básicamente basura – lo que sobra de las actividades cotidianas y rituales. Esa basura viene en la forma de fragmentos cerámicos y huesos de animales que excavamos en los sitios arqueológicos.

Eses fragmentos que alguien votaba hace miles de años contienen mucha información sobre el pasado. Por ejemplo, los fragmentos de cerámicas frecuentemente tienen los residuos químicos e microscópicos de lo que habían contenido mientras estaban en uso. Los huesos cuentan otra historia más allá de simplemente cual especie era. La idea de “tú eres lo que comes” es verdad con respeto a la arqueología. Los huesos, los dientes, y el pelo de cualquier animal (incluso los humanos) registran información sobre donde un animal nació y tendencias en su dieta en la forma de isotopos estables. Por ejemplo, si yo hice un análisis isotopos de los dientes de la quijada en la sopa de Juana, probablemente observaría que el cordero nació en más o menos la misma región y comió una dieta del pasto local con restos de trigo en las chacras locales.

Cuando analicé los huesos y dientes de animales en Atalla, descubrí que los camélidos eran los animales más utilizados, y se usaban de varias maneras. Algunos fueron criados por su lana, una industria que sigue siendo importante hoy en día, mientras que otros se utilizaron en excursiones comerciales a la costa del Pacífico y las tierras bajas amazónicas. Además, los animales no eran solo propiedad; eran partes integrales de la vida andina y eran cuidados por sus dueños. Algunos de los animales vivieron hasta la impresionante edad de 14 años, anormalmente viejos para estos animales. Otros, aún, exhibieron artritis en sus patas, lo que sugiere la vejez o incluso un uso intensivo de animal de carga.AlpacasMountain view

 

Los restos microscópicos de plantas, en este caso almidones, reflejaron también el comercio a larga distancia. Además de las plantas tradicionales de las tierras altas como las papas, el olluco, la mashua y los frijoles, encontré que los recipientes de cerámica también contenían yuca, chile, maíz, algarrobo y ñame (sacha papa en el Perú), es decir, plantas que no pueden crecer en las tierras altas y frías, y esas plantas deben ser adquiridas a través del intercambio. Algunos de los almidones de maíz y algarrobo mostraron evidencia de haber sido fermentados, lo que sugiere que las personas en Atalla produjeron y compartieron algo similar a la chicha de jora.

Los viajes comerciales que trajeron estos productos a las tierras altas no habrían sido una tarea pequeña. Las llamas caminan fácilmente por el alto relieve de los Andes, pero los viajes de larga distancia pueden llevar semanas. Durante este tiempo, los animales y sus cuidadores, llameros, pasan por los territorios de diferentes grupos y tienen que mitigar las relaciones que vienen con estas enteracciones. La comida y la bebida son perfectas para romper el hielo entre grupos desconocidos, y esto es lo que probablemente sucedió en el pasado.

Al observar lo que es esencialmente basura, los arqueólogos pueden contar las historias de cómo vivieron las populaciones del pasado. Mi tiempo trabajando en Perú está marcado por momentos fortuitos de altruismo y comida. Al igual que la sopa que Juana compartió tan generosamente conmigo, la comida es la lingua franca que era capaz de unir y sigue uniendo a las personas a lo largo de grandes distancias.Ancient corral

 

If you are interested in related articles, check out our 2001 issue on Food in the Americasour 2014 issue on Peruand our 2015 issue on Garbage!