Entre los panales y el poder

La licencia maternal obligatoria para las alcaldesas

by | Dec 17, 2002

Cuando Jacqueline van Rysselberghe fue informada en Noviembre último que ella debería dejar su puesto como alcaldesa de Concepción, una de las ciudades mas grandes e importantes de Chile, ella se defendió. No había sido acusada de corrupción; ella no había aceptado una posición política diferente. Su “crimen” era haber dado a luz su quinto niño a comienzos de ese mes, una niña llamada Magdalena. Por ley, van Rysselberghe estaba siendo obligada a tomarse casi cuatro meses de licencia maternal.

La ley laboral chilena concede a las mujeres una generosa licencia maternal de 18 semanas pagadas por el estado. Los trabajadores municipales, incluidos los elegidos oficialmente como van Rysselberghe, reciben esta misma licencia maternal. El articulo 181 de la ley laboral plantea que las mujeres tienen derecho a seis semanas de licencia maternal antes del nacimiento y a 12 semanas después del parto. Es más, las mujeres chilenas están protegidas por el articulo 186 de la ley que prohíbe a los empleadores despedir a las mujeres embarazadas y es ilegal despedir mujeres que se han acogido a licencia maternal hasta un año después que han terminado esta licencia. El articulo 187 prohíbe a las mujeres embarazadas ejecutar cualquier trabajo pesado o hacer turnos de noche.

El tema de que a la mujer alcaldesa se le debería dar una elección en relación a la licencia maternal es lo que ha dividido a las mujeres en Chile y unido a mujeres políticas de diferentes orientaciones política. Alcaldesas de ambos lados, de la derecha, como van Rysselberghe, y de la izquierda están uniendo fuerzas para cambiar la ley.

Desde la transición democrática chilena, han habido elecciones a nivel municipal en 1992, 1996 y en 2000, y en cada una de ellas las mujeres han demostrado ganar una leve ventaja. Las mujeres tienen ahora un 12% de las alcaldías, donde en 1992 solo un 7% eran mujeres alcaldesas. El porcentaje de mujeres concejales ha aumentado también, desde un 12% a un 17%. Con este aumento de puestos de mujeres en puestos políticos a nivel municipal podemos esperar un aumento posterior significativo de casos como el de van Rysselberghe, ya que muchas de las mujeres iniciándose en política local están en edad reproductiva.

No obstante, las mujeres que han trabajado incansablemente para garantizar que la mujer tenga derecho a licencia maternal están desconformes con la idea de que una mujer pueda no optar por tal licencia, ya que al hacerlo dejaría las puertas abiertas para toda clase de abusos por parte de los empleadores. E incluso muchas de estas mismas mujeres tendrían dificultades ante una ley que pudiera potencialmente prohibir a las mujeres de oportunidades electorales debido a sus elecciones de reproducir, o que definiera quién debería cuidar el recién nacido.

El tema va más allá de una representación de genero equitativa en una democracia; también ha llegado a ser una cuestión de igualdad de acceso a procesos políticos. Una razón por la que la alcaldesa de Concepción quería evitar tomar su licencia maternal era política. De los siete miembros del concejo de Concepción ninguno es de la Unión Democrática Independiente, el partido de la alcaldesa. Acogerse a su licencia habría significado permitir a estos mismos miembros elegir su reemplazante, y ella argumentaba que este reemplazante sería de una diferente posición política.

Van Rysselberghe hizo conocer que ella tomaría su licencia maternal si pudiera elegir su reemplazante, y pedía una enmienda a la ley municipal que permitiera a las alcaldesas en esta situación tener la opción de abstenerse de su licencia maternal o permitir que estas mismas alcaldesas eligieran sus reemplazantes.

Sin embargo, muchas mujeres activistas ven el desafío como un paso atrás. Adriana Delpiano, ministra del Servicio Nacional de la Mujer, se ha presentado públicamente en oposición a permitir que van Rysselberghe y mujeres como ella puedan elegir tomar o no la licencia maternal. Delpiano ha planteado que cambiar la ley para que Van Rysselberghe pueda evitar su licencia maternal sería un paso atrás para las mujeres chilenas y un peligroso precedente legal.

Es más, incluso la Sociedad Pediátrica Chilena intervino en la lucha, formalmente expresando su preocupación sobre el caso de van Rysselberghe y argumentando que el desarrollo del sistema inmunológico e intelectual de los niños mejoraría al tomarse la licencia maternal. El grupo intenta presentar un estudio al gobierno explicando su deseo de ver esta licencia extendida a seis meses.
Fotos de van Rysselberghe sentada detrás de su escritorio en su oficina municipal dándole biberón a su bebe junta a sus otros niños pronto aparecieron en los noticieros chilenos, aunque su caso no es el primero de una mujer alcaldesa optando por no tomarse el derecho a quedarse en casa con su bebe.

La alcaldesa de Maule, Fresia Faúndez, quién dio a luz su cuarto niño durante el 2001 no tuvo que enfrentarse a la misma oposición política. Cuatro de los cinco miembros del consejo son de su coalición política, la Concertación, aunque solo uno de estos, era miembro del partido de la Democracia Cristiana. No obstante, Faúndez pidió solo un día de ausencia de sus deberes administrativos seguido del nacimiento. También se le obligó a tomar las 12 semanas de ausencia maternal.

Cristina Girardi de Cerro Navia, una municipalidad que es parte del gran Santiago, trató por no optar a su licencia maternal en 1997 y también lo intento Miriam Rodríguez de Chépica. Las motivaciones para rehusar a acogerse a una ausencia maternal no son inmediatamente obvias en el caso de la popular alcaldesa del Partido Por la Democracia en Cerro Navia, cuyo concejo esta compuesto de seis miembros de su propia coalición política. El séptimo miembro del consejo es un independiente que unió fuerzas con los partidos de la derecha para las elecciones municipales. La alcaldesa de Chépica, Miriam Rodríguez del Partido Socialista, se enfrentó a una oposición dentro de su propia municipalidad, ya que tres de sus cinco concejales eran de la derecha, y ninguno de los otros miembros era de su partido. Las razones por decidir a no acogerse a licencia maternal son potencialmente políticas, pero innegablemente son al final personales. No es de imaginar la confusión legal que tendrá lugar.

¿Puede una mujer alcaldesa casi al término de su mandato dar a luz y esperar tomarse 18 semanas de ausencia de su cargo y regresar aún cuando un nuevo alcalde ha sido elegido? El articulo 186 de la ley impide a los empleadores despedir mujeres embarazadas, pero eso no parece aplicable a titulares electos. ¿Son los votantes los jefes? La reelección en este caso sería lo opuesto a despedir una alcaldesa, pero no esperaríamos que los votantes chilenos o la democracia chilena permitiera una situación en que las alcaldesas embarazadas o alcaldesas que recientemente han dado a luz tuvieran que reelegirse. Sería demasiado absurdo también sugerir que las reuniones programadas en las horas vespertinas violan la ley laboral. Parece evidente que al pensar en las posibilidades de nuevos estatutos legales deban ser escritos para ser dirigidos adecuadamente concerniente en relación a las mujeres titulares elegidas.

Tener un bebe no hace que una mujer sea incapaz de desempeñar sus funciones, como lo probó van Rysselberghe cuando apareció en el municipio con su bebe y trató de convertir la oficina del lado en una pseudo-guardería. Faúndez quería tomarse tan solo un día de sus funciones, indicando también que ella pensaba que era capaz de cumplir con las exigencias de un recién nacido y su posición ejecutiva.

Las mujeres en el congreso están exentas de leyes relacionadas con licencia maternal, tal vez porque la legislación sería problemática si los senadores y diputados estuvieran ausentes por más de cuatro meses a la vez. Pero las mujeres en la política local van en aumento adquiriendo más responsabilidades, ya que la descentralización ha dado a las municipalidades muchas funciones que antes estaban en la esfera del gobierno nacional. Las alcaldías tienen mas poder y los alcaldes y ex-alcaldes han aumentando su importancia en la política nacional.

Hasta más importante que el tema de la representación política de las mujeres, ¿porque deberían los partidos políticos postular individuos que tengan que abandonar su oficina política por 18 semanas y que podrían hacer esto más de una vez en el curso de un periodo de cuatro años? Una licencia maternal obligada podría dar a los lideres de partidos políticos una razón para discriminar en contra de todas las mujeres en edad reproductiva, temiendo que durante su ausencia ese puesto se fuera a la oposición. O temiendo que los votantes pudieran expresar su preocupación acerca de las mujeres tomando su licencia, estos lideres temerían respaldar la campaña de mujeres que han tomado su licencia maternal o que estén embarazadas. Acogiéndose a su licencia maternal obligatoria les puede dar la impresión a los votantes que las mujeres no están dedicadas a su carrera política y debilitaría la oferta de reelección de las mujeres o su capacidad de perseguir un nivel más elevado en posiciones políticas. Observando una difícil pelea por el tema de alcaldesas embarazadas podría convencer a otras mujeres a permanecer fuera de la política. Ser parte de tal pelea podría influenciar las decisiones reproductivas de las mujeres como Jacqueline van Rysselberghe.

Fall 2002

 

Magda Hinojosa actualmente se encuentra en Chile donde esta realizando las investigaciones para su tesis doctoral sobre la representación de las mujeres en la política local. Aunque sus investigaciones tratan el tema de los procesos partidarios, y no la licencia maternal, todos los chilenos desde los taxistas hasta los profesores insistieron en platicar con ella sobre este tema.

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