Indigo in Guatemala

Textile Dye and the Biology of Culture

by | Oct 28, 2016

Dyeing fabric.

The king of dyes and the dye of kings, indigo—that amazing blue dye—is native to Guatemala. Although it is a common belief that the Spanish brought indigo (añil) to the Americas with the conquest, there is pre-Hispanic anthropological evidence that tells us otherwise. This evidence demonstrates that the Mayas used indigo to create Mayan blue, a pigment that they developed in the late pre-Classic period, 1900 BC to 200 AD. The color can be found in pottery, murals and archaeological remains throughout Mesoamerica. In the 1500s, Fray Bernadino de Sahagún in Historia general de las cosas de Nueva España and Francisco Hernández in Historia natural de Nueva España (A Natural History of New Spain) mentioned the extract of the pigment from the plant by its common names from the period.

I’m fascinated by the possibilities of using indigo and other dyes deeply rooted in nature and history as viable options to synthetic dyes. I’ve spent more than thirty years experimenting with these dyeing techniques, and it’s how I make my living. I have to admit indigo is my favorite dye.

The indigo-producing plant, a member of the Indigofera suffruticosa Mill and Indigofera guatemalensis Monc species, originated in the Americas, as recounted by Paul C. Stanley and Julian A. Steyemark in their 1946 book, Flora de Guatemala.

The plants were grown in Guatemala and El Salvador, and indigo became a successful export product in 1760, creating a powerful economic elite. The Kingdom of Guatemala, the administrative center for the Spanish empire in Central America, became the fiscal hub for this trade, although indigo was exported directly from El Salvador and some of it from other Central American countries. El Salvador bartered indigo with Guatemala for textile and foodstuffs.

During the indigo boom in the late 1700s, the Kingdom of Guatemala exported yearly up to two million pesos worth of dye to Europe. By comparison, it took an unskilled field worker twenty days to earn a single peso. The boom was fueled by the cotton boom and the growth of the European textile industry. But Europe began to import indigo from India towards the end of the century, slowing the exports from Central America. The exports collapsed after the appearance of synthetic dyes in the international market when the chemist William H. Perkin accidentally made the color purple in his laboratory.

However, indigo continued to be produced for the Central American market. The dye is used for the traditional indigenous wrapped garments known as cortes or refajos woven by indigenous women on pedal-propelled looms brought to Guatemala by the Spanish in colonial times. The use of this natural dye declined drastically in the 1960s even in the local markets, when the “tint,” as indigo is known, became available in synthetic form. This synthetic dye is still used today in the same manner as the natural one, and is still highly valued.

But natural indigo is experiencing, something of a comeback now, and cultivation of the crop has been reactivated in both Guatemala and El Salvador since the late 90s. Some of these attempts to revive the use of natural dye have been economically beneficial, but others have met with less success. El Salvador is now exporting indigo to Europe, Turkey and the United States.

Today, with the increasing number of regulatory rules and laws that see many synthetic dyes as posing health risks, including some dyes that have been banned as cancer-producing, the market for natural and sustainable dyes is growing, presenting new opportunities for Guatemala and Central America.

Añil o Indigo en Guatemala

por Olga Reiche

 

El rey de los tintes y tinte de los reyes, el índigo , también se cultivo y se utilizo en Guatemala. Contrario a lo que se cree que el índigo o añil fue introducido por los españoles después de la conquista de América. Existen evidencias arqueológicas prehispánicas, que demuestran que los mayas ya utilizaban el añil para lograr hacer el azul maya, pigmento llamado así, por ser ellos quienes lo desarrollaron desde el período  pre clásico tardío ( 1900 a. C hasta 200 d. C)  Y que aún después de miles de años aún continua presente en vasijas, murales y vestigios arqueológicos de Mesoamérica.   San Bernardino de Sahagún,  Historia general de las cosas de Nueva España y  Francisco Hernández,  História Natural de  Nueva España de mencionaron como se extraía  el pigmento de la planta y lo llamaban con nombres comunes utilizados en los tiempos prehispánicos.

La planta de añil o índigo, indigofera, pertenece a  la familia de las fabáceas o leguminosas, indigofera suffruticosa Mill e indigofera guatemalensis Monc  las cuales  son de origen americano según lo describen Stanley y Steyemark en su libro Flora de Guatemala, 1946

Son especies se cultivaron en Guatemala y  Salvador y desde la evolución regional  centroamericana de 1524 a 1821. El añil  se empezó a tener auge sobretodo en 1760 se convirtió en un producto de exportación  con mucha demanda  creando elites económicas comerciales.  Guatemala jugo un papel de control  fiscal durante todo este período Aunque las exportaciones fueran directas desde el Salvador u otro País centroamericano, todo tenía que pasar por Guatemala que se había convertido en un lugar de poderosos encomenderos que ostentaban gran poder económico y peso social, convirtiéndolos en una nueva clase social dominante. Salvador intercambiaba con Guatemala  añil o índigo por textiles y otros productos  de tipo comestible.

Durante el auge del cultivo del añil o índigo, el Reino de Guatemala llego a exportar anualmente hacia Europa hasta más de 2 millones de pesos en añil. El cultivo del mismo se mantuvo aún y a pesar del decaimiento del cultivo por el aparecimiento de los colorantes sintéticos en los mercados internacionales  y a la legada del cultivo de café en 1850-1860, dado al uso que se le daba al colorante a nivel local.

El añil o índigo se utilizo localmente como colorante  para teñir los “ cortes” o “refajos” de las mujeres indígenas  que se tejen en los telares de pedales que fueron introducidos por los españoles desde la conquista. La industria textil  de la época colonial utilizo en su mayoría  de la vestimenta tradicional el colorante natural para teñido de estas con varios estilos y texturas, en las  diferentes regiones  Indígenas de Guatemala.  El uso de este colorante natural decayó totalmente después de los años 60’s. La “ Tinta” como se le llama al añil o índigo ( en la actualidad sintético), Siempre ha sido muy valorado y apreciado para teñir las prendas de la vestimenta tradicional Indígena. Incluso cuando se introdujo el

“Jaspe” ( ikat) este fue primero realizado con el tinte de añil o índigo natural y aún se continúa tiñiendo con índigo o añil, sólo que ahora se utiliza el sintético.

Una gran cantidad de comunidades indígenas utilizan hasta la fecha los “cortes” of refajos teñidos con “ tinta” y siguen siendo bastante costosos y apreciados a pesar que este colorante es sintético.

Actualmente, se han hecho intentos de la reactivación y producción del cultivo de añil o índigo  en Guatemala, y el Salvador desde finales de los años 90’  en la Zona de Ixcán,  Barillas, en el Departamento de Huehuetenango, en Jocotán, Chiquimula. y  en la zona de Teleman en Alta Verapaz. Algunos han dado resultados  de bastante beneficio económico y otros no, pero el interés se está recuperando poco a poco. En el Salvador, la producción de añil ha tenido bastante éxito y demanda. Exportan a Europa, Turquía, y Estados Unidos, es sabido que muchas veces no se dan abasto con la producción.

He tenido la suerte y dicha de haberme interesado y apasionado por este y otros colorantes naturales como una opción viable a los sintéticos. Tengo ya 30 años practicando la técnica de teñido y me he ganado la vida con ello. Tengo que admitir que el añil o índigo es mi favorito.

Hoy con todas las reglas  y leyes que se exigen que varios de los tintes sintéticos sean removidos por causar daños a la salud y algunos han sido hasta prohibidos, por ser cancerígenos, el mercado de los colorantes naturales ha entrado en vigencia de nuevo y  con la demanda que existe por  los productos sostenibles, y de origen natural,  quizá esta sea la oportunidad de que el añil o índigo vuelva a florecer en Guatemala y en Centroamérica.

Fall 2016Volume XVI, Number 1

 

Olga Reiche, a Guatemalan of German and Queqchí descent, has spent more than thirty years working with indigenous artisans on product development and marketing, producing her own line of naturally dyed and recycled products, and teaching locally and internationally. Her concern for environmental and artisanal sustainability is a driving force. She is the author of Plantas Tintóreas de Guatemala.

Olga Reiche es una guatemanteca de origines alemanes y queqchí. Ella ha trabajado por más de treinta años con artesanos indegenas en el desarrollo de productos y la mercadotécnia. Ha producido su propia líne de productos teñidos naturalmente y recyclados y ha enseñado al nivel local e internacional. El interés en el medio ambiente y en la sostenibilidad artesanal son las fuerzas que la motivan. Ella es la autora de Plantas tintóreas de Guatemala.

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