Obras de Infraestructura Básica de Fácil Ejecución a través de la Autogestión

by | Jul 16, 2021

ANTECEDENTES

En el Ecuador rural y en las zonas citadinas marginales, la carencia de servicios básicos se ha convertido en un mal endémico  no resuelto hasta finales del siglo XX y que, iniciado el siglo XXI, nos coloca de frente una altísima marginalidad de población viviendo en condiciones  ambientales infrahumanas.  Los poderes públicos, tanto del  gobierno central como de los gobiernos seccionales, adolecen de un déficit financiero crónico con muy lejanas probabilidades de recuperación financiera en el mediano plazo, y sin ninguna posibilidad de participar, directa y eficaz, en la atención de las necesidades de las clases marginales del país.  Es por esta razón que un grupo de empresarios decidimos ensayar la posibilidad de sustituir a los sistemas tradicionales de ejecución de obras de ingeniería civil que se representan en las clásicas alcantarillas o servicios sanitarios, bordillos y veredas, o calles asfaltadas o con tratamiento bituminoso y/o adoquín, utilizando, para este efecto, la capacidad ociosa de equipo y maquinaria del sector privado, así como el músculo y la capacidad organizativa de los ecuatorianos y ecuatorianas que sufren las consecuencias de la ausencia crónica de infraestructura básica.

En 1994, el suscrito inició en el Cantón Quito un programa de construcción de redes sanitarias en las parroquias de San Antonio de Pichincha, Pomasqui, Calderón, Guayllabamba, El Quinche, Puembo, Pifo, Yaruquí, Tababela, la comuna de Lumbisí, La Merced, el barrio Atucucho y Calacalí, los mismos que suman en total una extensión de 202 Km de alcantarillas, con diámetros que fluctúan entre los 40 cm y 30 cm y que se encuentran en pleno servicio.  Se organizaron a los diferentes barrios de las diversas parroquias, de tal manera que los respectivos líderes se limitaban a hacer una prorrata del costo de adquisición de tubería entre los diferentes partícipes, costo en el que se incluía el combustible de la maquinaria a ser usada en este propósito, la misma que haría los trabajos de excavación sin costos adicionales que no sea la generosa contribución diaria  que los barrios hacen para alimentar al operador del equipo.  Con la experiencia técnica de un ‘maestro mayor’ albañil que pertenezca  a cada comunidad, se resuelven los problemas para escoger los derechos de vía de la red sanitaria, así como los criterios generales a aplicarse por un cálculo adecuado de fluidos y de pendientes para que, respetando los estándares de profundidad, principios técnicos para las acometidas domiciliarias y  distancias entre pozos de revisión, se concluya el diseño en los vertederos públicos calificados para tal efecto (concepto que debe evolucionar a las plantas de tratamiento de aguas servidas).

Los presidentes de barrio tienen  la tarea de organizar a los vecinos en sendas asambleas para ‘catequizar’ en la doctrina del desarrollo comunitario autogestionario, que en nuestra experiencia es una tarea sencilla y de fácil ejecución, y que permite aglutinar la voluntad de la gente, sobre todo en las contribuciones económicas, para facilitar financieramente los proyectos y procurar la asistencia permanente a los trabajadores voluntarios y asalariados que siempre hay para tal  efecto.

Los organismos del sector público deberían facilitar los diseños técnicos y librar los permisos respectivos para la ejecución de estas obras, pero esto no es posible porque los organismos, en este caso los Municipios que ostentan el privilegio de los monopolios en agua potable, alcantarillas y vialidad urbana, no están en la capacidad técnica administrativa de atender esta alta demanda que se refleja hasta en un 75% de desatención en la zona rural y en un porcentaje similar en la zona marginal urbana, habiéndose también detectado que las tecnocracias que operan en el sector público usufructúan de su poder permisivo, exigiendo que esas obras sean hechas siempre por grupos profesionales colegiados (sindicatos profesionales) siendo este punto, para la gente humilde, un aspecto de orden infranqueable, por lo que la legislación al respecto debería ser modificada con urgencia para facilitar la autogestión (minga) para obras que, en la mayoría de los casos, más que un reto de ingeniería son un reto de albañilería, e incluso generar estímulos que fomenten estos procesos.

En los casos en donde fue posible comparar costos, ha sido sorprendente descubrir que la relación es de 1 a 7, es decir 7 veces más barato por autogestión que mediante los métodos clásicos de contratación pública, y que la relación en tiempos de ejecución de las obras igualmente son de 1 a 4, es decir que la autogestión es 4 veces más acelerada que la obra ejecutada por un contratista clásico.

UN SUCESO SOCIAL

Las convocatorias hechas a dirigentes de los barrios que generan regularmente asambleas nocturnas, terminan en sendas mingas, ya sea para el movimiento de tierras o para instalación de tuberías, con la entusiasta participación de amas de casa que administran refrescos a sus hijos y esposos, siendo muy común observar la participación femenina en el uso de las herramientas de labranza con tanto o mejor rendimiento que los hombres. Pudo ser excavada una zanja de 1,50 m de profundidad por 35Km de largo en las  comunas de Cachuquí de Velasco y Uyachul, con un porcentaje de mano de obra femenina del orden del 40%, en el sorprendente plazo de 90 días.  Los sábados y domingos, que son los días señalados para la minga porque entre semana la gente trabaja en otros menesteres, los encuentros entre los barrios acercan y hermanan a la gente, que genera noviazgos y matrimonios, siendo este aspecto un subproducto de alto beneficio para las comunas que viven, por el aceleramiento de la vida moderna, disgregadas y sin contacto. La inauguración de una obra termina en asamblea solemne, misa con bendición, invitación de autoridades y agasajo a los partícipes, aspectos estos que solidifican y caracterizan al acervo cultural de la participación comunitaria en obras de beneficio común.  

PARTICIPACIÓN DE LA EMPRESA PRIVADA

Los activos fijos dados de baja por vejez o los activos fijos (equipo y maquinaria pesada) que se encuentran en paro obligatorio por falta de obra pública y  privada, se ha demostrado que bien pueden participar ayudando a las comunidades marginales sin causar daño ni mengua de los intereses de los propietarios, sino más bien para coadyuvar, en forma eficaz y pragmática, al cierre de la enorme  brecha social y de infraestructura básica, pues en la mayoría de los casos también hay que considerar que el equipo y la maquinaria en el Ecuador es,  por lo general,  equipo en 100% amortizado con un simbólico valor residual.  Las empresas que tienen equipo de construcción proveen también del ‘expertise’ que en muchos casos se necesita, y la mano de obra calificada (operadores).

IDEAS GENERALES

Las comunidades pobres, una vez organizadas, usando su propio sentido común y perspicacia, son eficientes en los gastos.  Son sus propios auditores. Son los que mejor seleccionan sus prioridades para la ejecución de las obras y, en nuestra experiencia, son absolutamente permeables a la innovación tecnológica y el diseño.

La organización que comienza incipiente se fortalece a corto plazo,  y terminada una obra, como por ejemplo alcantarillas, es inevitable que el encendido entusiasmo persista para la construcción de bordillos, veredas y sellamientos asfálticos de las vías y/o adoquines que produce la indudable plusvalía de los barrios y la mejora de la calidad ambiental de los mismos, barrios que por mejorados se convierten en espejos del vecindario. Cuando se habla de descentralización administrativa, a pesar de que se han hecho esfuerzos,  no ha sido fácil que los tecnócratas y políticos definan con claridad inspiradora en qué consiste ese proceso. Nosotros quisiéramos destacar que lo descrito en estas líneas no es sino el ejemplo edificante de un proceso de descentralización informal, al que si pudiésemos sistematizar con el amparo de la ley y de la organización popular, habríamos construido las más pequeñas pero a la vez más sólidas estructuras de un Estado equitativo, redistributivo y que rescate ese enorme tesoro escondido y dormido que se representa en la voluntad de los menesterosos, para resolver sus problemas con muy  poca  ayuda y sin NINGÚN COSTO PARA EL PRESUPUESTO GUBERNAMENTAL.

PROYECTO NACIONAL

El acopio de experiencias obtenidas, luego de asociar al voluntariado, al antiguo criterio de la minga, al capital ocioso de la empresa privada y a la necesidad evidente de los sectores humanos marginales, nos hizo siempre concluir que  el potencial dormido que tienen las sociedades para resolver sus problemas es enorme y de difícil cuantificación, pero no es menos cierto que a grosso modo se puede calificar a este recurso de formidable, y es por esta razón que la Cámara de Comercio de Quito decidió ensayar en el cantón Guamote, provincia de Chimborazo, un proceso de ejecución de varias obras de infraestructura básica, que a su conclusión nos permitiese evaluar en forma certera su impacto y beneficio.

Para el efecto se ‘prestó’ al Alcalde de Guamote un tractor de oruga, una motoniveladora y una retroexcavadora sobre ruedas con sus respectivos operadores, para lo cual se suscribió un convenio cuya duración fue de un año y que concluyó en noviembre del 2001,  con la devolución, en perfecto estado de funcionamiento, de los equipos prestados, al término del cual se pudo sumariar lo siguiente: * 952 Km de vías y caminos vecinales rectificados, incluido el arreglo de cunetas; construcción de la vía Guamote-Cebadas en 11Km; * Construcción de la conducción de 7 Km de tubería subterránea para el abasto de agua potable de Guamote.  

Todo esto, con el mínimo aporte de combustibles, alimentación y alojamiento del operador y reposición de filtros y lubricantes.  La obra descrita no tiene ningún costo para el Gobierno Central y este convenio se lo financió con la contribución de las comunidades para el pago de los insumos mencionados y el aporte del Municipio de Guamote, en término que comúnmente se lo conoce de ‘menor cuantía’.  El impacto de esta experiencia con las comunidades marginales indígenas de cinco cantones de la provincia de Chimborazo ha sido enorme, y esta experiencia nos ha enseñado de la inaplazable necesidad de repetir  estos proyectos en tantos lugares geográficos cuanto nos sea posible.  Es por esta razón que la Cámara de Comercio de Quito y la Federación de Cámaras del Ecuador se han empeñado en conseguir recursos financieros para la adquisición de equipo y maquinaria pesada,  que pueda ser repartida en forma equitativa en los lugares más pobres del país, con un estudio de autosustentabilidad  que garantice su duración en el tiempo, el mismo que, una vez conocido por el Gobierno Nacional, ha sido entusiastamente apoyado, y se ha recibido el incondicional apoyo para adelantar gestiones para un canje de deuda que nos permita culminar estos propósitos, sin duda ambiciosos pero factibles de realización. Confiamos que en los próximos meses, esta sea una realidad modelo que pueda inspirar a otros países del tercer mundo.

IDEAS FINALES

Hoy, después de casi 8 años de trabajo en áreas comunales, un grupo de entusiastas promotores de la autogestión mecanizada (minga modernizada), hemos visto la necesidad de una promoción de las estructuras administrativas de las más pequeñas comunidades, para lo cual,  luego de una larga lucha, se consiguió la inclusión, en la Constitución Política del Estado, de la personería jurídica de las Juntas Parroquiales del Ecuador, que suman en total 803 parroquias en las 22 provincias del país.  Goza de una ley especial con su respectivo reglamento pero, a pesar de que los ecuatorianos que viven en la zona rural del Ecuador son aproximadamente el 40% de la población total, es decir unos 4’800.000 ecuatorianos, la participación directa en las rentas del Estado de todos ellos es apenas del 0,8/00 por mil. El siguiente, capítulo en que varios ecuatorianos nos encontramos empeñados, es lograr una participación justa y equitativa en las rentas fiscales, para guardar coherencia con el afán que tienen los promotores políticos, sociales y económicos del país en la eliminación de la pobreza externa.

Spring 2002Volume I, Number 3
Fernando Navarro es generador del proyecto y Presidente de la Camara de Comercio de Quito.
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