The Long Wait

by | Dec 25, 2020

A photo by  Lissette Lemus was chosen for the exhibit “Documenting the Impact of Covid-19 through Photography: Collective Isolation in Latin America,” curated in collaboration with ReVista and the Art, Culture, and Film program at Harvard’s David Rockefeller Center for Latin American Studies (DRCLAS.)

The exhibition, based on an Open Call for Photography launched in July 2020, aims to create a critical visual record of our unprecedented times so they can be remembered by future generations.

 

Mario Lorenzo, grave digger at the Soyapango cemetery, rests among the vegetation after carrying out a burial under the COVID-19 protocol and while waiting for the next body. This photo was selected for the DRCLAS digital exhibition.

Mario Lorenzana, gravedigger at the “Jardín” cemetery in the municipality of Soyapango, in San Salvador, takes a brief break among the lush vegetation after performing a burial under Covid-19 protocols with her fellow gravediggers, during long and exhausting stints with more than a half dozen burials every day.

This was the daily lived reality during the toughest weeks of the pandemic in El Salvador. The Jardín (“Garden”) Cemetery was only one of dozens throughout the country that imposed Covid-19 protocols and where the workers could barely take a break.

Before the pandemic, Mario worked as a health promoter—like many of his colleagues who did different jobs before the pandemic. But because of the need for workers to perform burials, they were transferred by the municipality to provide backup for gravediggers in the cemetery on the outskirts of the municipality, one of the most populated areas of the Salvadoran capital.

The first days were difficult for everyone: fear, insomnia, anxiety were some of the difficulties they faced, but they were overcoming these challenges through the psychological help they received weekly to face this new form of work, a total unknown.

In a way, those who toil in El Salvador’s cemeteries are part of the frontline workers who, from their particular trench, face the difficulties and problems caused by the emergency of the Covid-19 pandemic.

In the photograph selected for the Collective Isolation exhibition, I attempted to document the sadness and loneliness in an empty space, one that we were not expecting nor could we imagine before the pandemic.  I had portrayed the intense collective work of the group, but this moment seemed to me one of reflection, a pause in the middle of so much pain and sadness.

It was not easy to get to this point in making this photo documentation. The entire country was paralyzed for weeks during the pandemic and this caused a series of difficulties and complications that got in the way, but eventually transformed  this coverage into one of the most though-provoking in my career as a photojournalist in El Salvador.

I’ve worked for almost 20 years in photojournalism, and I’ve covered different manifestations of violence affecting the country during these years, as well as natural phenomena like volcano eruptions, earthquakes and floods, but I have never felt so much fear as with the pandemic, and above all, fear of how it would affect my family.

The experience of portraying and talking with the cemetery workers helped me to lose my fear of the pandemic after learning about the strict protocol they follow to protect themselves. I understood that if one took all the necessary precautions, one could be safe.

This was a reality all of us photojournalists faced in El Salvador: to portray, for posterity, the pandemic’s relentless assault on our country, on its people and in all the contexts of the lives of Salvadorans. Nothing prepared us for these weeks filled with pain and uncertainty.

But it also made me think about how funeral rites are being torn apart by the pandemic—how the most complex moment of these rituals, the burial, has been utterly transformed by the strict Covid-19 preventative protocols. The moment is the most traumatic both for the family and for the cemetery workers.

The main streets at the historic center in San Salvador are the work space for the informal sector, which reaches 70% according to a recent study elaborated by de Superior School of Economics and Business (ESEN by its Spanish acronym). During the quarantine the streets were empty.

I felt empathy with those who were suffering, who from a few feet of distance could observe the rapid process with which their relatives were buried, who could not even see them for one final time. Farewells are necessary.

La larga espera

Por Lissette Lemus

Una foto de Lissette Lemus fue seleccionada para la exposición, “Documentando el impacto de Covid-19 a través de la fotografía: Aislamiento colectivo en Latinoamérica”, auspiciado por ReVista y el Art, Culture, and Film program del David Rockefeller Center for Latin American Studies (DRCLAS) de Harvard. 

La exposición, resultado del concurso de fotografía anunciado en julio 2020,  busca crear un registro visual de estos tiempos sin precedentes y contribuir a nuestra futura memoria histórica. La muestra procura promover una perspectiva regional del aislamiento colectivo impuesto por el Covid-19 desde América Latina y el Caribe. 

 

Mario Lorenzo, sepultero del Cementerio Soyapango, descansa entre la vegetación después de completar un entierro acorde al protocol de COVID-19 y espera el siguiente cuerpo. Esta foto fue seleccionada para la exhibición digital de DRCLAS.

Mario Lorenzana, sepulturero del cementerio “Jardín”, situado en el municipio de Soyapango, en San Salvador, aprovecha un ligero descanso entre la vegetación luego de realizar junto a sus compañeros un entierro bajo el protocolo COVID 19, durante prolongadas y agotadoras jornadas donde los sepelios superaban la media docena por día.

Esa fue la realidad que se vivió, de forma cotidiana, durante las semanas más fuertes de la Pandemia en El Salvador. El Cementerio Jardín fue solo uno de las decenas en todo el país que levantaron protocolos y en donde los trabajadores apenas podían descansar.

Mario, antes de la pandemia, trabajaba como promotor de salud, al igual que muchos de sus compañeros, realizaba otras actividades previo a la pandemia, pero debido a la demanda de personal para realizar los entierros, fueron trasladados por la municipalidad como refuerzo del personal en el camposanto que se encuentra en las afueras de municipio, una de las ciudades más populosas en la capital salvadoreña.

Los primeros días fueron difíciles para todos: temor, insomnio, ansiedad fueron algunas de las dificultades que enfrentaron y que fueron superando con la ayuda psicológica que recibieron semanalmente para enfrentar esta nueva forma de trabajo, totalmente desconocida.

De alguna forma, quienes trabajaron en los cementerios de El Salvador también formaron parte de los equipos de primera línea que, desde su particular trinchera, se enfrentaron a las dificultades y problemas que supuso la emergencia por la pandemia del COVID-19.

En esta fotografía escogida para la exposición,  intenté plasmar la tristeza y la soledad en un espacio vacío, el cual no esperábamos ni imaginábamos antes de la pandemia. Había retratado el intenso trabajo del grupo, pero este momento me pareció reflexivo, era como hacer un alto en medio de tanto dolor y tristeza.

Mayra Vanessa vive con sus dos hijos en una habitación de lámina en la comunidad Guzmán en el barrio Candelaria, en San Salvador, su hija observa hacia al exterior por la única ventana que tiene la vivienda.

Nohemy, de 4 años y su hermana Kimberly de 5 viven junto a su madre en una habitación que alquilan en una zona donde abundan las cervecerías y prostíbulos. Ahora en la cuarentena y después de las lluvias por la tormenta Amanda, su cuarto está amenazado por un muro a punto de caer.

No fue fácil llegar hasta ese punto. El país entero se paralizó durante las semanas de la pandemia y eso causó una serie de dificultades y complicaciones que se interpusieron pero que convirtieron a esta cobertura en una de las más reflexivas en mi carrera como fotoperiodista en El Salvador.

He trabajado durante casi 20 años en fotoperiodismo, durante los cuáles he cubierto diferentes manifestaciones de la violencia que ha afectado el país durante estos años, fenómenos naturales como erupciones volcánicas, terremotos e inundaciones, pero nunca sentí tanto miedo como en la pandemia, y sobre todo el miedo a afectar a mi familia.

La experiencia de retratar y conversar con el personal que trabaja en el cementerio me ayudó a perder el miedo a la pandemia, después de conocer el estricto protocolo que seguían los trabajadores para cuidarse del coronavirus, entendí que, si seguía todas las indicaciones para prevenir el contagio, podía estar a salvo.

Esa fue la realidad a la que nos enfrentamos también los fotoperiodistas en El Salvador: retratar, para la posteridad, los embates de la pandemia en nuestro país, en su gente y en todos los contextos de la vida de los salvadoreños. Nada nos preparó para esas semanas llenas de dolor e incertidumbre.

Segœún datos oficiales, El Salvador es el segundo pa’s de LatinoamŽérica con la cuarentena obligatoria m‡s larga, 86 d’ías. La decisi—ón fue ampliamente criticada por varios sectores debido a que una larga cuarentena afectó— directamente a los m‡s pobres.

Pero también me hizo pensar, en cómo el ritual funerario estaba siendo roto por la pandemia, el momento más complejo del ritual: el entierro, se vio totalmente transformado por los estrictos protocolos de prevención del COVID-19. El momento era más traumático tanto para la familia como para los trabajadores del cementerio.

Sentí empatía con los dolientes, que a metros de distancia observaban el rápido proceso en el que eran enterrados sus familiares, a quienes, ni siquiera habían podido ver por última vez. Las despedidas son necesarias.

Lissette Lemus is a Salvadoran documentary photojournalist. She is currently the Web Photo Editor of elsalvador.com, a website of the newspaper El Diario de Hoy where she has worked since 2002.

Lissette Lemus es una fotoperiodista documental salvadoreña. Es la editora gráfica de las plataformas elsalvador.com y eldiariodehoy.com.

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